lunes, 29 de abril de 2013

Capítulo 1- El comienzo de las vías.


                    

Hoy, 18 de Marzo del 2013, hace ya tres meses desde que recibí la petición de amistad de “Aeris”  en Slasher, sí, esa red social de la que todo el mundo habla. Desde el primer momento en el que hablamos, parecía que no podíamos parar de estar en contacto el uno con el otro, nos cogimos bastante cariño en muy poco tiempo, como si se tratara de una película. Ella siempre escribía de una manera muy delicada y usando muchos puntos suspensivos, dando a entender que es una chica muy tímida. Era empezar el día y ya tener ganas de que terminara el instituto, no por el hecho de que no me gustase estudiar, sino que al llegar a casa, podría hablarle hasta que me muriera del sueño. Uno de los puntos negativos de nuestras conversaciones es el no saber nuestros nombres, porque es una norma que impuso la susodicha web. Durante todo este tiempo, he aprendido y conocido multitud de cosas sobre ella. Por ejemplo, me contó que pasa malos ratos en el instituto por un chico de su clase, con el cual siempre se está peleando. No paran de discutir y por ello, Aeris está harta del chico.


Hace poco, cambiamos la forma de hablar en la web. El método consistía en hacer al otro una serie de preguntas, para así ver cómo o de dónde era. Anoche descubrimos que vivimos en el mismo pueblo, lo cual es muy interesante ya que solo hay un instituto. Las conversaciones se volvieron más interesantes, ya no era la necesidad de hablar con ella, sino saber en qué curso está, cómo es y por qué nunca me había dado cuenta de alguien así. Toda la gente del pueblo es absolutamente igual:  son muy pijos todos o pasan totalmente de atender en clase y solo saben molestar a los demás, volviéndose en una molestia.


Hoy mismo dijimos que mañana nos podríamos revelar nuestras edades, además de decir el conjunto de la ropa que habremos usados, para así intentar averiguar quién es la persona que se esconde tras la pantalla. Sinceramente, creo que es la primera vez que me preocupo tanto por saber algo tan básico como la cara de una chica, según los libros y las películas se trata de amor, pero pueden estar equivocados. Respecto al amor... La gente siempre comenta que si alguien es fea, bajita, gorda y otros defectos, no debes de salir con esa persona; por el simple hecho de que si no te atrae su cuerpo es por alguna razón, siendo incompatible con el amor. Pero en mi opinión, creo que lo que verdaderamente enamora de una persona es su capacidad de hacerte sonreír día a día, notar que se preocupa por ti, que te apoye en tus momentos malos y te ayude a superar los problemas del día a día. Si tiene esas cualidades, la chica es perfecta; al menos para mí.


Después de que ella se desconectara del chat, apagué el ordenador y me puse a hacer la cena. Todos es tan diferente tras la muerte de mis padres que a veces me resulta aterrador el hecho de tener que enfrentarme al mundo yo solo, nunca me hubiera llegado a imaginar la manera que tiene el universo de ser justo con todas las personas. Me dispuse a cenar, me senté en el sofá y encendí la televisión, estaban echando un partido de fútbol. Cuando ya estaba a punto de caer rendido del sueño en la cama, me puse a pensar cómo conoceré a Aeris. Sé que es algo muy difícil de imaginar, que me hago muchísimas ilusiones pero si de algo estoy prácticamente seguro, es absolutamente perfecta, una chica sin igual. De momento, el único fallo que le he encontrado es no poder ponerle cara a su rostro. Se me hizo un nudo en los pensamientos, apenas salían de mi cabeza por más que lo intentaba. Para despejarme, decidí coger mi tabla e irme unas horas a patinar, desconectar del mundo y perderme dentro de mi mente para hallar respuestas a preguntas olvidadas.
Bueno, ya es de día y con gran entusiasmo de ir al instituto. Obviamente no he dormido en toda la noche por estar escribiendo pequeños relatos de terror y por haber salido a las 3 de la mañana surcando las carreteras de las afueras del pueblo. De camino al centro voy con los cascos puestos escuchando Aerosmith. Notaba cómo las piedras de la calle se clavaban en mis zapatos, sumándole el frío que hacía esa mañana, pues andaba bastante incómodo. Las calles eran preciosas, pasaban muchos caballos, haciendo resonar el choque de la herradura con el suelo. Un sonido capaz de despertar a cualquier muerto. La gran vía siempre estaba llena de estudiantes que se dirigían a dar clases. Delante de mí había un grupito de las típicas niñas pijas de la clase, siendo casualidad, que eran compañeras mías: Paula, Alicia y Cristal. Todas llevaban una camiseta blanca y una falda azul. No paraban de cuchichear mientras se reían constantemente. Al principio no eché cuenta, pero luego me dí cuenta que se reían de mí; tenía clavada una pluma a mi camiseta. A la última de las colegialas no soy capaz de soportarla en clase, siempre está echándome en cara o riéndose de mí si hago algo mal. Sin lugar a dudas, yo apenas pasaba del tema, creando discusiones y peleas en clase todos los días.

Llegué al aula, me puse en la esquina de la pared, en la última fila y saqué bolígrafo y papel para empezar a tomar apuntes sobre lo que trataba de explicar el profesor de Ética. Me estaba quedando dormido en clase, algunos compañeros me miraban de vez en cuando y sonreían al notar que poco a poco cerraba más los ojos. El timbre del recreo me despertó, salí al patio, cogi el móvil y me dispuse a hablar con Aeris. Me dijo que ella estaba en el instituto San Blás y que su edad era dieciséis años. Empecé a dar vueltas por todo el recinto mirando a todos los alumnos de mi clase hasta llegar al baño y echarme agua en la cara. Me estaba poniendo muy nervioso porque es del instituto y sólo hay una clase por curso, lo que significa que ella está en mi clase; pero ¿quién será? Acaba de sonar el timbre, así que fui a clase y actué como siempre, y veré si me fijo en cuál de las chicas de la clase se trata. Al entrar, dejé la mochila encima de la mesa para poner el móvil sin ningún tipo de problemas y ver si se conectaba y saber quién de la clase tenía el móvil encendido. Nada, no se conectaba así que seguí escribiendo en mi cuaderno mis ganas interminables de conocerla tal y cómo sería.
Al llegar a casa, me encontré con un mensaje en el ordenador, era de Aeris: “Hoy en clase parecías preocupado ¿qué te pasa?”. Dios, ella sabía quién era yo, no puede ser... Y yo seguía aquí muriéndome de curiosidad por saber quién es. Después de comer me conecté para hablar con ella y entablamos una conversación:


- Perdona Aeris pero ¿cómo supiste quién era yo?- le pregunté algo nervioso.


-Fue fácil, eres el único chico en clase con un móvil que tenga internet.


-Si sabes quién soy, por favor di mi nombre.- Yo ya estaba asustado, no por miedo, sino porque me daba mucha vergüenza que alguien sepa que estaba interesado por ella. <<¿Y si se lo cuenta a sus amigos?¿O si tiene novio y me parte el corazón?>>.


- Hola Lándom, soy yo, tu compañera de clase. Si quieres verme, por favor ven mañana al aula de clase en el recreo, para que así podamos hablar con total seguridad. Un beso. Aeris.


Yo me he quedado a cuadros con ese último mensaje. <<¿Cómo pudo actuar con tal naturalidad mientras yo estaba con el corazón a punto de estallar?>>. Total, que para relajarme un poco me escuché algo de música y me dormí hasta la noche. Hoy no podía hacer otra cosa, le daba vueltas a la conversación sin cesar y sabía que si hubiera continuado, todo aquello en lo que creía habría acabado mal.


Me acababa de despertar, son las tres de la madrugada. Salí al balcón, el aire soplaba tan fuerte que me quitaba la gorra de la sudadera de la cabeza, el frío es incesante y noté cómo corta mi piel, haciendo que no la sintiera. Me quedé allí, vigilando a la ciudad, descubriendo los secretos que salen entre murmullos de callejones oscuros, cómo los sueños volaban hacia las estrellas creyéndose tener alas, para tener la ansiada libertad. Poco a poco, las luces de las casas se iban encendiendo. Yo no paraba de seguir rayado por su forma de descubrirme, lo ha conseguido tan fácilmente y yo seguía aquí sin saber quién es, porque hay cinco chicas en mi clase que puedan conectarse desde el móvil: Marta, Paula, Cristina, Alicia y Cristal. Cristal queda descartada, ella nunca demuestra sentimientos verdaderos, es fría como el hielo y corta más que una katana de Hattori Hanzo. Mi intriga aumentaba por segundos, pero mi tiempo pasaba lento y dolorosamente, sin ningún remedio que un humano pudiera crear.


Vi que el reloj marcaba las ocho de la mañana, era hora de ir a la cárcel con educadores y sin rejas, solo quería descubrir quién era realmente Aeris. Al llegar al aula, me senté donde siempre, pero al apoyarme, noté cómo algo abultaba debajo de mis pantalones; era una nota que decía: "Si realmente estás tan interesado en saber quién soy dame una razón PD: Escucha las redacciones". Esas redacciones son las que teníamos que hacer para lengua, y ahora le tocaba a Cristal salir a la pizarra a decirla en voz alta:


- Mi pareja ideal sería alguien un poco gruñón, de ese tipo de persona que por fuera sea una roca y por dentro, tan dulce como un simple bombom de licor. Alguien que sepa diferenciar el bien del mal, de lo justo y lo injusto, que sepa apreciar los detalles de cualquier momento; que lea mucho. El que te demuestra que le importas y sabe lo que te pasa con un simple saludo, del que te enamore con una mirada. Esa sería mi pareja perfecta, además que se llame Ángel Thunder".


Se me paró el corazón al escuchar ese nombre, miré hacia la pizarra y allí estaba ella;Aeris ¿ó debería decir Cristal? Estaba sonriéndome mientras se sonrojaba, como una niña chica a la que le gusta un chico y le preguntan sobre él. Además, poca gente, por no decir nadie, sabía que en Slasher me llamaba Ángel Thunder, y tenía por seguro que nadie de la clase excepto ella lo sabría. Así que, sin lugar a dudas, Cristal es Aeris. Jamás me imaginé que la chica con la que yo discuto día a día, a grito pelado, llegaría a ser la misma que me robó el corazón mientras me creaba sonrisas sin cesar a través de una pantalla. Yo estaba apretando las manos sin cesar, no podía aguantar las ganas que tenía de ir a ella, besarla y empotrarla. A los pocos segundos sonó el timbre, miré a Cristal y le dije:


- Cristal, espérate un momento por favor.- Le dije con un tono serio.


-Vale, no hay problema, además tenemos todo el recreo ¿no?- Me dice con una sonrisa picaresca.


- Pero ¿desde cuándo sabes que soy yo?- Le pregunté de un modo temeroso.- Porque yo no lo he sabido hasta el momento que dijiste mi nombre de Slasher.


- Pues desde que nos dijimos que éramos de Aracena. Landom, no hay nadie que se exprese como tú en este pueblo, es algo muy fácil de ver.


En ese momento me decidí, me fui hacia ella y la besé en los labios, dejándola con la palabra en la boca. Le cogí con las manos por la cintura a la vez que ella me rodea el cuello con sus brazos. No paramos de besarnos durante varios segundos. Al final, nos separamos.


-Llevaba mucho tiempo esperando que lo hicieras, pero... Hay un problema.- Me dice mirándome a los ojos asustada.


-¿Cual?


-Que nunca se me dieron bien los chicos, pero contigo quiero que sea especial. Así que, por favor, salgamos un tiempo en secreto y cuando la relación sea segura; lo hagamos público. Es que tengo muchísimo miedo de que la gente intente fastidiarnos la relación, porque creo que nos ha costado mucho trabajo y tiempo, con mucho misterio de por medio, pero costoso al fin y al cabo.


-Claro Cristal, no hay problema, pero yo también pongo una condición: que no nos distanciemos tanto como hemos estado siempre.




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