jueves, 30 de mayo de 2013

Epílogo

Cierro el diario mientras acaricio la portada. No consigo leer la última página por problemas con la tinta.  A estas alturas supongo que las escribió llorando, la tinta esta corrida por todas partes.
Me levanto de la cama y voy a la ducha reflexionando. No puedo parar de pensar en su historia, llevo dos semanas leyendo el diario cada noche y por fin lo he acabado. No podía parar de leer. Pese a sentirme culpable por estar leyendo sus secretos más íntimos, me sentía obligado a terminar de leer el pequeño diario. Era como si tuviera que hacerlo, como si alguien necesitase que lo hiciera.


Está amaneciendo y es la primera vez que lo leo tan temprano. Normalmente, lo hago antes de dormir como entretenimiento ya que últimamente Sid no viene apenas a casa. El tiene novia, amigos y familia aquí y yo no quiero alejarle de ellos. A parte, hacía mucho que no estábamos  juntos y ambos hemos cambiado. Con el tiempo acabaremos distanciandonos.


Hoy, quiero ir a la casa del lago. Desde hace varias noches me siento incómodo guardando la historia de Landom, la verdad, preferiría que esta se encontrase en su verdadera casa, la de los caminantes.

En el pequeño cuaderno que usó como diario apenas especifica el paradero de la cabaña y el lago. Tendré que buscar y será fácil, dudo que haya muchos lagos cerca de las pocas vías de tren abandonadas que hay por Aracena. Subo al coche sabiendo muy bien a donde ir. Enciendo el motor y me preparo para ponerme en  marcha a la estación de tren. La última vez que estuve allí recuerdo haber visto unos ramos de flores cerca de las vías. Deduzco que serían por Landom, quizás si voy allí descubra algo. Cierro la puerta. Piso el acelerador. Conduzco.

Salgo del coche y respiro profundo. Huele a primavera y también a humo. Me he pasado más allá de la estación, hacia el bosque.  Espero que el olor a humo sea debido a algún tren que este cerca, no me gustaría nada verme envuelto en llamas en un bosque frondoso como este sin cobertura. Decido eliminar los pensamientos sobre el fuego , ahora mismo lo que más debería preocuparme es encontrar la cabaña así que abro el maletero, cojo el diario y comienzo a andar.

No tardo mucho en localizar el prado del que hablaba Landom, más o menos media hora. Es una pradera preciosa, toda de césped verde esmeralda y flores salvajes, tal y como la describió en su diario. Dejo atrás la pradera y me adentro en un pequeño sendero natural que me abre paso al bosque. Me rodean grandes y frondosos pinos con ramas que, tal y como él hubo escrito, solo se elevan unos pocos metros sobre mí. Camino durante un buen rato, observando la belleza casi idílica de el sendero hasta que hallo la vía abandonada. Sonrío entusiasmado, el hecho de haberlas encontrado sin ayuda alguna hace que me sienta orgulloso. Recuerdo el juego del diario, Cristal debió de ser una chica genial. Me cuesta un poco encontrar el corredizo y cuando lo hago, para mi sorpresa, me encuentro con una cuesta impresionante.

Bajo como puedo hasta que tropiezo y acabo rodando cuesta abajo. Finalmente paro y obsevo maravillado el lago.  Es una vista impresionante. El agua es cristalina y los árboles que lo rodean hacen que parezca un lugar de cuento. Diviso a lo lejos las supuestas piedras que dan a la cabaña, estoy deseando verla.

Subo cuidadosamente las resbaladizas piedras llenas de musgo y a mitad de camino hago un descanso. Necesito un respiro después de tantos momentos estando alterado. Desde las rocas las vistas son mucho mejores. Puedo ver perfectamente las piedras del fondo del lago, los peces nadando alegremente, los pinos que los rodean y la “tirolina” desde la que se lanzaron ambos al descubrir este lugar. Imagino cómo sería tener una pareja y traérmela aquí, o formar una familia y llevar a los niños a la cabaña en verano. Seguro que Landom habría querido lo mismo. Me pregunto si alguien más aparte de ellos dos y, actualmente, yo, sabrá de la existencia de la cabaña. Hace cosa de una semana leí que Landom relataba que para cuando la descubrieron estaba abandonada, probablemente nadie la habría visitado en años así que supongo que estaré en lo cierto, solos nosotros tres la conocemos.

Me pongo de nuevo en marcha y cuando termino de subir por las piedras, una casa totalmente destrozada se alza ante mi. En un principio no le doy bastante importancia pero al abrir la puerta no quepo en asombro. Todo cuanto veo esta destrozado, todo menos un tablón de madera tallado que llama bastante la atención. Un cartel que sobresalta. ‘Caminante de Raíles’ es lo único que está en pie y sin algún rasguño en la casa. Los muebles están totalmente destrozados, las paredes abolladas, manchadas y con descorchones, las sillas tienen las patas rotas, la mesa esta partida en dos y al sofá le falta relleno y tiene los muelles saltados. Todo esta desordenado salvo el tablón, que lo único que tiene en común con los demás muebles es que esta sucio y lleno de polvo. Me acerco a el y lo acaricio, al hacerlo, me lleno la mano de polvo. Aparentemente no tiene astillas pero necesita una buena sesión de limpieza. Decido quitarle el polvo con un trozo de tela que encuentro en el suelo. Limpio las curvas y los huecos que forman las letras y cuando voy a darle la vuelta al tablón paro en seco. En una de las esquinas, escondido entre las curvas de la madera encuentro un pequeño trozo de papel. Esta doblado, sucio y con rasguños. Titubeo un segundo y luego me decido a abrirlo. Me sorprendo observando una letra bastante familiar. Dudo. Leo.



Al que esté leyendo esto:
He de decirte que estas en el mejor lugar que pueda existir y que en este mismo instante te acabas de convertir en la persona más afortunada  del mundo. Has encontrado la cabaña de los caminantes. Como verás, es la mejor cabaña de, probablemente, la zona y todo es gracias a una gran persona, a Cristal. Supongo que no sabrá quien es, pues bien, es la mujer más alegre, divertida, cariñosa e ingeniosa que cualquiera pueda conocer. Ella misma, con mi ayuda, ha conseguido que lo que ves ahora sea tan maravilloso. Nosotros, como seguramente tu, tan solo éramos dos que caminaban junto al lago y encontramos la cabaña, pero a diferencia de ti y de otros muchos, nosotros decidimos adueñarnos de ella y cambiarla por completo. Antes de nosotros llegar, estaba en ruinas , destrozada.... pero ahora está como nueva. Lo que quiero decir con esta carta es que si  estas leyendo esto es porque Cristal y yo nos hemos marchado y hemos empezado una vida junt...




Paro de leer, los últimos párrafos están todos tachados y emborronados. Miles de líneas tachan las palabras de amor escritas por Landom sobre su sueño de vivir lejos con Cristal. Solo destaca un párrafo al final del papel escrito con la misma caligrafía pero menos relajada,  escrito rápidamente, con rabia, con dolor.




Vete, cierra la puerta y deja todo tal y como esta. Sube la cuesta que te ha debido dar paso al lago, vuelve a las vías. Sube a un rail y anda, da igual a cual te subas tu hazlo y no pares. No mires atrás. Solo camina. Siempre en la misma dirección. Y cuando no puedas más, cuando tus pies se entumezcan y tu cuerpo no se sostenga, para. Para y sonríe. Serás el nuevo Caminante de raíles.

martes, 28 de mayo de 2013

Capítulo 11- Accidente

Es la segunda noche en mi casa después de tanto tiempo, me parece como si hubiera estado aquí todos los días en vez de haber estado fuera de ella estos meses. De no ser por el polvo de algunos muebles, pensaría que alguien ha estado rondando por aquí. Hoy todo me resulta nostálgico: los olores, la luz, la sensibilidad... Ahora que estoy en la cama, me pongo a pensar en cómo afrontaré este cambio tan drástico en mi vida, todo me parece nuevo y como tal; creo que tendré que estudiar en verano para poder aprobar. Voy a necesitar algo de ayuda para las cosas habituales, pero creo que todo se consigue acostumbrándose a base de práctica. Si fuera otro día cualquiera, me iría a patinar por ahí, sin dudarlo, pero ya soy incapaz. Por una parte, el médico me ha recomendado no hacer mucho ejercicio las primeras semanas,y por otra parte, estoy bastante asustado, no quiero morir; ya que la última vez estuve demasiado cerca.


Ahora me dirijo a la cocina, cojo el brick de leche de la nevera y la caliento para tomármela con un poco de miel. Me siento en la silla del jardín mientras veo la pared del fondo, oculta por las enredaderas y justo encima, brillan las estrellas. Es curioso, yo siempre he visto las estrella como una competición por cual brillaba más, pero ahora me doy cuenta en que todas deslumbran en su justa medida, sin importar su alrededor, sabiendo que los planetas jamás serán lo mismo sin ellas. Todo esto me hace ver la actitud de los demás hacia mí, sé de sobra que antes era el chico marginado y asocial de la clase, pero poco a poco , he ido formando formando parte de ellos; y eso me hace sentir vivo. Esto de remodelar la cabaña del lago me encanta, además, creo que el cartel que estamos haciendo va a quedar super bien, encima de la cama. Creo que me voy a ir yendo, no a dormir, sino a la cabaña; voy a terminar el tablón de madera, como una sorpresa para Cristal, porque jamás podré estar en deuda con ella. Por tanto, cojo las llaves de casa, mi teléfono móvil y me dirijo al lago. De mientras que voy de camino, estoy mirando el cielo; pensando. <<Si esa noche no hubiera salido a patinar, creo que ahora sería un chico totalmente distinto, habría disfrutado de mil y una aventuras, quién sabe, a lo mejor no estaría con Cristal>>. Joder, qué difícil es caminar por el bosque a oscuras, los cordones de los zapatos se quedan pillados entre las ramas, escucho como se zarandean las ramas en los cristales de la casa de madera. Esta cabaña da miedo cuando es de noche, se parece a la típica casa del conserje loco de una película de terror.


Entro en la cabaña, abro la puerta y, nada más pulsar el interruptor de la luz, me ciego totalmente durante unos segundos, tapándome los ojos con el brazo derecho para que no me duela tanto la vista. Empiezo a acostumbrarme al nivel de luz, cojo la lijadora y comienzo a quitar todas las astillas, mis dedos empiezan a entumecerse a causa del esfuerzo, los brazos se llenan de heridas por el roce con la madera y los ojos se me cansan al tener los párpados medio cerrado para no pincharse con ningún trozo de madera. Al cabo de unos cuarenta y cinco minutos, he podido terminar el maldito cuadro, ¡ah!, se me olvidaba; tengo que ponerle una firma, cojo una navaja y voy rascando por la parte de atrás hasta poder escribir: Landom Marín Oiseaux. Ahora sí que está listo para ser colgado. Le coloco dos alcayatas, cojo dos cuerdas, y lo cuelgo desde el techo, pegado a la pared; queda perfecto. Me tumbo en la cama y empiezo a dar vueltas, poco a poco empiezo a quedarme dormido...


Me despierto por una llamada al móvil, qué extraño ¿por qué me llama el padre de Cristal?


-Dime señor Lock - Le digo algo extrañado.


-Landom, tienes que venir a casa urgentemente, se trata de mi hija, Cristal - Me dice Lock entre sollozos incontrolables - Fuimos a su cuarto para despertarla y al ver que no se movía, llamamos a una ambulancia, no sabemos cómo ha ocurrido; pero nuestra Cristal se nos ha ido...


-Voy a su casa, señor Lock - Le digo tartamudeando tartamuedando.


Fue el momento de colgar el teléfono y que mis ojos se conviertan en una cascada de lágrimas que no tiene fin. Esto debe ser un maldito sueño, una broma de muy mal gusto, pero por favor, que a ella no me la quiten. En serio, esto no puede estar pasando, ella solo tiene diecisiete años, no puede morir con una vida de sonrisas por delante. De la rabia que que hay ahora mismo en mi cuerpo, me levanto y empiezo a romper todo lo que encuentro a mi paso: destrozo la ventana lanzando el perchero de la entrada, rompo la mesa a base de patadas y zarandeos contra la pared, la trampilla del sótano se queda hundida después de saltar encima con todas mis ganas. Empiezo a hiperventirlarme de una manera descomunal así que me siento en el suelo, en la esquina; y sigo llorando. Una vez que me tranquilizo, me pongo en pie, cierro la puerta de la cabaña y me voy rápidamente a casa de Cristal. Toco el timbre, Judith, la mujer de Lock y madre de mi novia, abre la puerta. Tiene la mirada perdida y los ojos hinchadísimos del incesable llanto, nunca la vi así. Lock está sentado en el sofá, mirando la pantalla de la televiión, apagada.


      -Querido Landom, Cristal ya está de camino al tanatorio- Me dice sin apartar su mirada oscura del televisor - Te estábamos esperando para que vinieras con nosotros, no queríamos darte el plantón sin saber nada de nuestra hija.


     -Señor, no sé qué decir, me siento vacío, extraviado; sin saber quién o cuál es mi Rosa de los Vientos - Le digo mirando hacia el suelo, como si soportase ahora mismo la caída del mundo sobre mis pequeños hombros.


     -Podrías empezar diciéndome el porqué de tus manos llenas de sangre y heridas - Me dice, forzando un poco la vista a través de la pantalla - Espero que no hayas hecho ninguna burrada como las que hacen los adolescentes de hoy en día.


      -¡Oh, no! fue simplemente que estuve haciendo un cartel de madera, y con lo manazas que soy... Ya puede ver el resultado - Le digo mientras me miro sorprendido las manos.


      -Bueno, al menos puede tener una cosa buena hoy, y es que tú estás bien - Se levanta del sofá y me da una palmada en la espalda - Vayámonos ya, es mejor estar allí cuanto antes.


Nada más llegar al tanatorio, los padres de Cristal se dirigen al mostrador a pedir más información sobre su hija. Yo de mientras me quedo en un sillón, saco el móvil y me pongo a enviar mensajes a los compañeros de clase para darles esta amarga noticia. Ninguno da crédito a lo que leen de los mensajes, en menos de dos horas estarán todos reunidos. Al parecer, al cuerpo de Cristal le están sometiendo a una autopsia, ya que no hay datos médicos de que padeciera ninguna enfermedad. Judith y Lock se vuelven del mostrador y se sientan junto a mí, sin pronunciar palabr, empiezan a llorar rotos del dolor. Me llega un mensaje de Alicia: “Landom, vente al Paseo, hemos quedado todos allí, vamos a comprar una corona de flores, ve en veinte minutos”. No me gusta dejar solos a los padres de Cristal pero creo que ellos los entenderán más que ninguna otra persona.

-Judith, Lock, tengo que irme un momento al Paseo, los de la clase quieren comprar una corona ¿vale? - Les digo mientras me levanto sin ánimos del sillón acolchado de la entrada.

Voy caminando, mirando al suelo, viendo cómo esta vida se desvanece como si se tratara de una mota de polvo frente a una ventolra. Yo sé que esto no es normal, mi vida empeora por momentos, noto como mi cristalino corazón se destroza por los fuertes golpes de la vida, los trozos caen al suelo en forma de lágrimas y así mejoran el suelo del jardín del Edén de la soledad. De repente, una puñalada atraviesa a mi humilde alma por la espalda, nadie puede esperarse algo así, y menos cuando se va por un camino de luz, color y felicidad. De repente, noto una mano en mi espalda, me giro y es ella, como no; Alicia. Sin mediar una sola palabra, me abraza fuertemente.Al ser más pequeña que yo, tiene que poner sus pies de puntillas. Este abrazo anima a cualquier persona, pero aún así, los ojos de mi alma siguen sin ver, no es que haya niebla que me oculte el camino, sino que ya no queda camino, se ha caído al vacío y yo voy de camino al precipicio.

Al llegar a la plazoleta principal del pueblo, veo a todos en uno de los bancos dobles del centro. Están todos con sudaderas y con la capucha puesta, desde lejos se nota que han llorado muchísimo. Sus mejillas están muy rojas y las mangas se ven húmedas de limpiarse las lágrimas. Es llegar yo y que todos me empiecen a abrazar uno tras otro. Después de esto, decidimos ir a la floristería que hay encima de la plaza y compramos una corona de rosas azules oscuras, casi negras; con una banda que pone: “Descansa Cristal”. Es un poco cara, pero nada puede pagar el precio de una vida.

- Chicos, id yendo vosotros para el tanatorio ¿vale? yo iré en un rato - Les digo algo disgustados - Tengo que solucionar un asunto que hay pendiente.

- Vale, no hay problema, pero no tardes ¡eh! - Me miran todos con una sonrisa picarona, como si dijeran “Tío, ten cuidado, no vayas a liarla parda, que estás loco” - Que te necesitamos todos aquí.

Me pongo la chaqueta de cuero negra y me dirijo a la estación de tren, creo que me vendrá bien irme lejos de aquí, algún lugar donde nadie ha llegado ir y volver de una sola pieza. Es la mejor manera de perderme durante un largo tiempo, con la seguridad de que nadie podrá molestarme, en ese precioso silencio para meditar de todo lo que he hecho y he dejado de hacer. Me gustaría saber la reacción de los demás después de ver que me he fugado de esta manera, seguramente vean que soy un cobarde, pero para vivir así, es mejor empezar de cero. Sí, ahí está, la estación de trenes, su cartel de Renfe hace ver que destaca en comparación a todo su alrededor. En vez de entrar en el edificio, me desvío a la derecha, unos cuatrocientos metros, por ahí debe pasar el tren que me dará la libertad. Me salto un muro que separa las vías del tren de la ciudad. Escucho como el tren se acerca, velozmente y apartando el viento dejando atrás todo.

Ella misma lo dijo: “Soy un caminante de raíles”. Mi corazón se acelera, en ese momento me dispongo a correr por las vías, directo a él, corriendo como alma que lleva el diablo, las lágrimas de mis ojos vuelan nada más salir de mis ojos y me lanzo, sin reparar en las consecuencias; ya las tenía muy vistas. Caigo al suelo y veo sus fuertes ruedas están enfrente de mí cabeza...

martes, 14 de mayo de 2013

Capítulo 10 - Camino despejado y vías libres.



              Ya se está oscureciendo, creo que ya va siendo hora de volver, nos dirigimos los dos a casa muy felices mientras nos comemos las galletas. Ir por este bosque cargando las cosas que me dieron en el hospital se me hace muy pesado.  


-Landom, tenemos que volver a esa casa todos los días y conseguir reformarla del todo ¡eh! – Cristal va moviendo su cabeza de lado a lado cómo símbolo de felicidad – Quiero que sea nuestra guarida.


- No sé yo si podremos hacer tanto, la verdad. Somos simples adolescentes, recuérdalo – Ella se desanima un poco al oir mis palabras – Aunque bueno, tengo una caja de herramientas, podemos llevárnosla y ver cómo avanza el tema ¿vale?

-Eso sería fantástico, seguro que queda faboloso.


Estamos llegando ya a casa, al parecer Cristal quiere quedarse en mi casa a dormir, pasa así poder pasar una noche juntos después de tanto tiempo. Al llegar, dejamos las cosas en el pasillo de la entrada y lo primero que hacemos después de airear la casa es meternos en la piscina. Al cabo de media hora de besos y caricias, me dispongo a hacerle la cena, quiero darle las gracias por haberme apoyado incondicionalmente durante todos estos meses, sin recibir nada a cambio. Por eso, hoy le voy a preparar la mejor cena del mundo; de primer plato, un poco de salmón a la plancha con cebolla caramelizada. De segundo quiero preparar una ensalada de pastas con gran variedad de salsas y para terminar, un rico batido de oreos con leche consensada. Después de cocinar todo esto, ella sale a la calle para atender una llamada, lo que aprovecho para poner una mesa en el patio, los platos, los cubiertos, etc. La guinda del pastel de hoy es un pequeño camino de velas aromáticas desde la puerta del jardín hasta la mesa en la que vamos a comer. Queda todo muy bien, solo me falta servir la comida. De repente, la veo a ella boquiabierta, no puede hablar al ver todo lo que he hecho. Se viene hacia mí sin mencionar palabra y me besa.

-En serio, esto ya es pasarse, creo que te esfuerzas demasiado con esto, eres demasiado perfecto – Dice Cristal mientras me lleva hacia la mesa por el camino que le he hecho.

-Siento mucho ser “perfecto”, pero yo soy siempre así, cómo me gustarían que fueran conmigo – Le digo sonriendo de manera bromista.


Al terminar de comer y recoger toda la mesa, nos vamos a la cama, ella empieza a acariciarme por la espalda lentamente, al principio no le di mucha importancia, pensaba que se estaba durmiendo poco a poco, pero al empezar con los besos y los mordiscos por la espalda, me doy cuenta de que ella quiere hacer el amor, así que me doy la vuelta y no paramos de besarnos. Poco a poco le quito la camiseta junto con el sujetador mientras ella me desabrocha los botones de mi camisa y mi pantalón. Ya apenas me besa, ya está con los mordiscos sin parar, no soportaba la presión de aguantar unos minutos más. Al estar los dos completamente desnudos, se pone sobre mí sin parar de moverse, no para de gemir a sus adentros mientras me muerde el cuello. Con tanto movimiento, cojo a Cristal y la pongo a ella abajo. Yo, enredado entre sus piernas, y ella respirando fuertemente mientras me agarra por la cintura. La cama ya nos aburre un poco así que nos vamos a la cocina, empezamos a jugar con la nata, poniéndola sobre algunas partes del cuerpo y luego con un poco de chocolate fundido. Nos ponemos unos diez minutos sobre la mesa, ella encima de mí mientras me besa sin cesar lentamente, luego nos ponemos en los muebles, ella allí, abierta mientras yo empujo rápidamente. Al fina acabamos la faena sobre las dos o las tres de la madrugada, estamos tan reventados que nada más llegar a la cama, nos dormimos.


Al fin es por la mañana, me dispongo a comerme el desayuno junto a Cristal antes de irnos a la cabaña del lago. Cojo mi caja de herramientas, y nos dirigimos hacia allí. Lo primero que hacemos es dividirnos las tareas: yo me ocupo arreglar todos los desperfectos, mientras ella organiza toda la casa. Así podemos acabar bastante antes y podríamos consultar nuestras dudas sin ningún problema. Al principio nos quedamos bastante confuso porque no sabemos por dónde empezar. Al final, tuvimos la iniciativa de coger por la parte de la derecha de la cabaña, en la cual está la cocina con la encimera y el horno. Arreglamos todos los tablones que hay en el suelo, ya que al ser madera bastante vieja, se levanta toda. Al cabo de unas 4 horas dejamos todo prácticamente perfecto, la cocina estaba limpia y recogida, la cama sin polvo, las bisagras de las puertas y ventanas. Esa casa parecía que estaba recién hecha, pero le faltaba algo... ¡La decoración!

-Landom, yo creo que deberíamos ponerle algunos cuadros, marcos o algo ¿qué te parece? - Me dice bastante ilusionada, parece que ella misma quiere decorarlo -  ¿Qué te parece que hagamos un tablón grande de madera que sea cómo “nuestra marca de la casa”?

-¡Genial! Acabo de tener una idea que te fascinará. Primero necesitamos un trozo plano de madera bien grande. Luego con una sierra y una lijadora le vamos dando forma de nube, al final, con unas navajas, iremos picando y arrancando trozos del centro hasta formar la frase “Vías de un Caminante de Raíles” - Le empiezo a explicar todas las maneras en las que podemos coger la navaja o si podemos cambiar de herramienta - Yo creo que si hoy nos ponemos a buscar la madera, podremos hacerlo hoy mismo.

-¿A qué esperas? Mueve ese culito duro y ponte a buscar madera conmigo.

Nos adentramos en el bosque buscando árboles caídos, nos costaba muchísimo encontrar alguno que valiera la pena, ya que eran muy pequeños ó no estaban caídos. Al final vimos uno que estaba a punto de caerse, así que decidimos tirar de las ramas para caerle, nos costó bastante por culpa de que sus raíces eran enormes y tiraba de él con mucha fuerza. Al caerlo, cogemos Cristal y yo la sierra y empezamos a cortar hasta que queda un rectángulo hecho de roble. Lo llevamos a la cabaña, en la entrada. Una vez allí, me dispongo a escribirle la frase en el tablón mientras ella le va poniendo forma ovalada.

Hemos tardado una hora para terminar todo pero creo que ha quedado fabuloso, además con el papel de lija ha quedado super suave y sin ninguna astilla. Dejamos el trozo de madera al lado de la cama y por fin, nos vamos a casa. Yo estoy muy agotado, tengo las manos entumecidas del dolor, llenas de heridas y con un dolor de hombros horrible.

-Cristal, ya no puedo más, yo me voy a casa a dormir. Mañana que es domingo, quedamos en la guarida por la mañana para colgar la madera y así aprovechamos y comemos en el lago. Hasta mañana - Me despido con un leve beso sobre sus labios y me dirijo a casa.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Capítulo 9 - El nacimiento del caminante


A medida que vamos caminando, la pradera se convierte en un bosque muy verde y frondoso. Los matorrales van desapareciendo los matorrales y se infesta todo de robles y castaños. El cielo se va nublando a la vez que el viento coge fuerza. Sin darnos cuenta, comenzamos a caminar entre dos hileras de grandes árboles, que dejan caer sus pesadas ramas hasta escasos metros de nuestras cabezas <<¿Cómo ha encontrado Cristal este lugar tan maravilloso?>> Sinceramente, este sitio me resulta encantador, al pisar las ramas secas, noto su crujir, lo cual me hace sentir mucho más vivo de nuevo.


A medida que vamos caminando, la pradera se convierte en un bosque muy verde y frondoso. Los matorrales van desapareciendo los matorrales y se infesta todo de robles y castaños. El cielo se va nublando a la vez que el viento coge fuerza. Sin darnos cuenta, comenzamos a caminar entre dos hileras de grandes árboles, que dejan caer sus pesadas ramas hasta escasos metros de nuestras cabezas


Al final de este camino en el que nos acorralan poco a poco los árboles, se ven unas vías de tren. Están sepultadas por las hojas, además, tienen pinta de estar un poco oxidadas; eso me da a entender que son unas vías de tren abandonadas. Cuándo llegamos allí, Cristal puso su mochila entre las dos vías, me coge de la mano y me explica lo que vamos a hacer mientras caminamos.


-Landom, quiero que juguemos a una cosa - Dice mientras me coge de la mano - Debemos alejarnos de la mochila unas 50 zancadas, cuándo las demos, tendremos que poner los pies sobre uno de los raíles; uno por cada vía. Debemos ir cogidos de la mano e intentar llegar a la mochila lo antes posible, pero debemos intentar tirar al otro de las vías. El primero que llegue a la mochila será el "caminante de raíles" y se comerá las galletas con chocolate blanco y los brownies que hay en la mochila ¿vale?

-Vale, lo he entendido, pero ¿y si caemos los dos juntos? - Le digo bromeando un poco - Porque sabes que somos muy torpes.

- Supongo que en ese caso te mataré o empezaríamos de nuevo.

Desde ese momento, nos ponemos los dos juntos, sobre las vías del tren. Los diez primeros pasos, estamos tranquilos, a partir del onceavo, nos ponemos a desequilibrarnos el uno al otro, también a reir sin parar y justo a un metro de la mochila; nos miramos, y justo cuando voy a besarla, se adelanta a mis movimientos y me muerde el labio inferior. Creo que es el momento más bonito que tenemos desde que salimos juntos. Al separar sus dientes de mi labio, empieza a tener una risa floja que no para, al segundo, ella cae al suelo.

-Eah, me convierto en el caminante de raíles. Me como tus galletas.


Cristal se levanta corriendo para imperdirme coger las galletas, hasta tal punto que se lanza a mí y nos caemos los dos bosque abajo por un corredizo. Cuando por fin paramos la caída, vemos que hay un lago de agua cristalina. El lago es enorme, está rodeado de altos abetos. Nos asomamos a la orilla y se ve el fondo, solo de pensar lo pronfundo que es, puede tener 8 metros perfectamente.


-Landom, yo jamás pensé que hubiera un lago, es muy guay ¿no?

-Pues sí, yo creía que esta parte era todo árboles - mietras hablo me fijo en un árbol en particular - Cristal, mira; ese árbol tiene amarrada una cuerda. ¡Tirémonos desde allí! - Le digo cuando señalo con estusiasmo al árbol.


Nos dirigimos hacia aquel árbol. Una vez allí, nos quitamos la ropa hasta quedarnos en interiores. Cojo la cuerda para que se monte Cristal, le agarro por la cintura y le ayudo a coger impulso. Se mantiene a  3 metros del agua y al tener suficiente velocidad, salta y cae de bomba. Yo cojo la cuerda y al ir demasiado rápido, me caigo y choco conrra el lago, de plancha. Noto como me duele todo, ya ni siquiera recordaba esa sensación. Cristal y yo nos ponemos a bucear por el lago, era tan limpio que puedes abrir los ojos perfectamente, el agua es cristalina y puedes ver bastante bien. Al fondo vemos muchas piedras de colores, ella coge una de color rojizo y yo saco otra de color turquesa. Nos salimos del agua un momento para dejarlas junto a la mochila y volvernos a bucear en el lago. Nos quedamos más de media hora intentando coger peces, pero son demasiado escurridizos y se nos escapan.


Al estar nadando, Cristal me dice que acaba de ver una casa de madera cerca del árbol de la cuerda. Salimos del agua para secarnos y echar un vistazo.  Es difícil llegar hasta allí, tenemos que subir unas piedras bastante grandes y fangosas. Al cabo de unos diez minutos, conseguimos subir. Desde cerca, la casa tenía peor pinta que desde la lejanía. Tiene un agujero en el techo, las ventanas tienen mucho polvo y alguna que otra, está rota; algunos tablones sobresalen en la entrada. Ella y yo abrimos la puerta, ya que no pensamos que esté habitada ni mucho menos. Está todo tapado por sábanas, se pueden diferenciar: la enorme cama del fondo, un sofá en la esquina y una lámpara de araña. Cristal empezó a destapar todo a diestro y siniestro, allí encuentra un cofre enorme, lo abre y se ve que está llenos de antiguos juguetes. Seguimos investigando y al final, vemos que era una casa de dos plantas, quitamos el sofá y encontramos una trampilla.


La trampilla daba lugar a un sótano que se baja mediante unas escaleras, encendemos la luz y al verlo, me di cuenta que esa casa era perfecta. Las paredes estaban pintadas estaban pintados como la noche: un fondo negro carbón adornados con puntos blancos, amarillos y rojos, cómo las estrellas. El suelo deslizaba mucho, era de mármol y tenía un color blanco diamantino. A la pared izquierda, veo un pinball conectado a un enchufe, una mesa de billar en el centro y en el fondo una de esas camas de aire, pero estaba deshinchada; enfrente, una televisión. Era el típico sótano de un bar estadounidense de los años setenta, aún hay una cosa que no entiendo ¿por qué el dueño dejó sin tapar el sótano?


-Landom, por favor, reformemos esta casa y convirtámosla en nuestro refugio, creo que sería muy buena idea, así podremos estar aquí después de clase, hacer fiestas, etc. - Me mira con ojos de cordero

-No sé yo Cristal, esta casa no es nuestra, creo que no deberíamos hacer nada.

- Seamos realistas, esta casa lleva abandonada muchos meses., seguramente sea del hombre que se suicidó en la plaza. La gente decía que vivía en el campo.

- En esa caso, volvamos para arriba, pongamos los muebles en su sitio y limpiemos todo el polvo.


Nos quedamos los dos remodelando todo eso unos cuarenta y cinco minutos, todo ha quedado super bien, la cama se quedó igual, a la derecha un armario enorme, a la izquierda, una chimenea con un compartimento para la leña. También hay una alfombra que hemos encontrado, en el centro de la casa. Hemos recolocado el perchero al lado de la entrada y, finalmente, una mesa de madera dura con dos sillas, frente a la chimenea. Creo que ha quedado perfecta.

lunes, 6 de mayo de 2013

Capítulo 8 - Un tren sin frenos ni maquinista

        Me monto en el coche entusiasmada, no puedo imaginarme la situación de entrar en la habitación y verle despierto, con los ojos abiertos. Me pongo el cinturón con tantos nervios que se me paró en seco. Voy contando los segundos que quedan para entrar a verle. Una vez en el hospital, voy subiendo las escaleras, mi corazón palpitaba cada vez más y más rápido, era capaz incluso de oir mi propio latir. Por fin, la habitación 407, abrí la puerta y allí está. Un poco adormilado, sin saber cómo ni porqué estaba allí. Al ver que se mueve y me mira, me caigo de rodillas, con las manos tapándome la boca y la nariz, me echo a llorar sin cesar.

-Landom, no puedo creer que estés vivo, eres tú de verdad. Temía no volver a verte jamás. De verdad, no me vuelvas a hacer esto, me-me he sentido pérdida todo este tiempo... - Le digo entre tartamudeos y casi sin aire por los lloros.

-Cristal, perdón, lo siento de veras. No recuerdo prácticamente nada de lo ocurrido, sólo que iba patinando y me caí de repente. Por cierto ¿cuánto tiempo ha pasado?- me dice desde la cama, recuperando la voz levemente.

-Cariño, han pasado 2 malditos y eternos meses, parecían que no se acabaría nunca. Esto ha sido un completo infierno - Poco a poco dejo de llorar -  Sigo sin saber, cómo después de un fin de semana maravilloso en la playa, te largaste a patinar ni razón alguna. Encima, un día en el que ha llovido, que era más peligroso.

-Cristal, lo siento de veras, pero creo que no es el mejor momento para ponerse a discutir - me saca esa sonrisa que me vuelve loco de él - Por cierto, he escuchado todo lo que dijiste de lo que está pasando después de haberme ido. Dales mis gracias a todos de mi parte. Por último, hazme un favor: no llores jamás, a no ser que sea de la risa, por favor.

-Cierto cariño, he sido una idiota al echarte todo esto en cara, perdona pero es que todo esto me es muy difícil. Yo también quiero decirte una cosa, patina con protecciones, por favor. Ah, y ya patino mejor que tú, que lo sepas- le digo mientras los dos nos reímos juntos.

-Eh, eh , eso no lo sabremos hasta que se compruebe. ¿Sabes cuándo me dan el alta? - Me dice entusiasmado - Porque yo quiero echarme una carrera contra ti, para ver quién es mejor.

-Dice el doctor que estarás recuperado para que te den el alta en el máximo de unos días, y para hacer ejercicio, debes esperar al menos, una semana - Le digo cogiéndole la mano - Así que tienes una semana para retirar lo dicho, tontorrón. Dicho esto, te dejo descansar, que lo necesitas y te lo mereces; por ser tan fuerte.

Me voy alejando del hospital de camino al instituto pensando en cómo les daré la noticia a los chicos de la clase, puede que lo haga cómo una broma o cómo sorpresa. Bueno, ya se verá, que ya estoy en la puerta de la clase. La abro y todos me miran muy felices sin apartar la vista, entonces, hablo.

-Que, ya lo sabéis ¿no? - Digo un poco vacilona.

-Pues claro, para no saberlo - Dicen todos al unísono.

¿Pero cómo...? Ah, claro. Esta mañana oí a mi padre hablar por teléfono con Alicia diciéndole que el ya ha despertado. Creo que debí caer antes, ahora he quedado como una idiota. Al menos, ya saben que todo volverá a la normalidad.

- Chicos, Landom me ha dicho que su recuperación no hubiera sido posible sin vuestra ayuda, que os quiere muchísimo y que no sabe ni cómo devolveros el favor. Muchas gracias.

Al instante de terminar, todos empezaron a aplaudir sin descanso, alguno que otro tenía lágrimas en los ojos, sin derramarlas, justo al borde. Total, me siento en mi sitio y vuelve todo a la normalidad. Estas clases se me hacen extrañas sin mirar hacia atrás y que los profesores me echen la bronca por no prestar atención. Estoy deseando que suene la sirena y poder irme a verle.

A última hora me quedo hablando con Alicia.

-Creo que deberíamos hacer una fiesta en mi casa, ya que es grande y tenemos para poder hacer de todo.

-Muy buena idea, así podremos disfrutar toda la noche con música y al final, jugaríamos todos a la consola.

Justo en ese momento suena la sirena que indica que podemos irnos. Me cojo el longboard y me voy patinando al hospital para ver a Landom mientras pienso en cómo podríamos pasar el día que salga del hospital. Al llegar a su habitación, el estaba en su cama tumbado medio dormido. Me mira alegremente y entabla una conversación.

-Cristal, cariño mío, dice el doctor que me dan el alta en una o dos horas. No sé cómo Puedo ir mejorando tan rápido, además he visto que tengo los brazos con una cicatriz enorme en cada uno ¿tan fuerte fue el accidente? - Me dice mientras se mira los brazos bastante extrañado.

En ese momento, viene una enfermera y dice a Landom que se puede ir a su casa, le dan el alta médica. Landom se cambia de ropa y nos vamos juntos a casa.

-Joder, cómo echaba de menos el aire fresco y un cielo azul. Ahora todo me parece magnífico.

-¿Ah sí? Pues ven conmigo te voy a llevar a un lugar perfecto, te encantará y habrá galletas, de tus favoritas.


domingo, 5 de mayo de 2013

Capítulo 7 - Vuelve el tren

Hoy he recibido una llamada del doctor de Landom, dice que después de dos meses está despertando rápidamente, qué ya es capaz de escuchar lo que sucede a su alrededor. Esa llamada me está alegrando el día de una manera inigualable. Se acabó eso de llorar todas la noches por no verle ni sentir sus besos. Voy corriendo a comunicárselo a mis padres.

-¡Mamá, papá, dice el médico que Landom está mejorando!- Les grito entre lágrimas de la emoción.

-¿¡De veras hija!?- Me dice mi madre del asombro.

-Mamá, me voy al hospital, vengo luego, adiós- Les digo mientras cojo la cartera.

Es salir de casa y coger el móvil para llamar a un taxi. Entro en el y le indiqué que fuéramos al hospital del pueblo. Al llegar, entro en el hospital y me voy a la planta de comatosos, a la habitación 407. Allí estaba él, con tubos en el cuerpo y conectado a una máquina, al menos ya han sanado todas sus heridas. Al recordar que ya me puede oir, me pongo a hablar con él mientras lloro:

Cariño, soy yo, Cristal. Llevo viniendo a verte todo estos meses, día a día, aquí sentada en el sofá durante horas. Sigo dándole vueltas al porqué de tu escapa nocturna a patinar. Quiero que sepas que se han producidos muchos cambios desde que tuviste el accidente: todos los de la clase no paran de preocuparse por ti y tu estado. El profesor Rojas fue despedido y nos han puesto uno nuevo que es muy buena gente. He mejorado muchísimo con el longboard, ya puedo ir a velocidades altas sin problemas, ya se derrapar en carretera, etc. Todo esto es por ti, le importas a mucha gente y a mí a la que más. Quiero que sepas que estoy aquí siempre. Necesitas despertar, no nos puedes dejar con este mal cuerpo a ninguno, te has convertido en la sonrisa de mucha gente, es más, te has convertido en mi razón de ser.

Después de este pequeño discurso sincero, me voy a lavar la cara, que lo necesito. Me quedo unos cinco minutos fuera, respirando aire fresco y escuchando música. Ahora mismo suena su canción favorita: "Querido Tommy", cómo no, él siempre tan romántico por dentro y por fuera es una piedra dura de romper. Creo que ya estoy lo suficiente calmada, así que me vuelvo a la habitación del hospital. Al entrar me fijo que hay un ramo de flores con una banda que pone:"Se fuerte Landom". No sé de quién será, ni cómo se ha enterado de que está mejorando. De repente, me tapan los ojos y empiezo a oir unos pasos, me quitan las manos y los veo; están aquí todos los alumnos de la clase, para apoyarme para que sea fuerte y sobretodo a Landom, para que salga pronto. Al momento de la emoción que el ojo derecho de mi novio empezaba a soltar una lágrima y empezaba a mover los dedos de las manos. <<¿¡Está despertando!?>> Fui corriendo a buscar a un doctor para comunicárselo, al llegar a la habitación, nos empezó a hablar.

-Chicos, si queréis que se recupere, cosa que está haciendo a un paso enorme. Debéis dejarle totalmente solo, os recomiendo que volváis a casa. Si hay alguna novedad, os llamaremos. Lo siento. - Nos dice mientras nos indica la salida de la habitación con sentimiento de culpa y de pena.

Salimos todos a fuera y nos vamos a cenar todos juntos, para así poder compartir la alegría todos juntos, a la taberna "Las Tinajas". Allí nos pusimos todos en una mesa enorme y empezamos a pedir comida como locos, creo que tenemos por lo menos unos 40 platos de comida en la mesa. No paramos de comer y comer, al final, de tanta comida que hemos pedido; nos han regalado los postres. Después de comer dimos una vuelta por el castillo y acabamos yéndonos cada uno a su casa. En el camino me puse los cascos y sonriendo como una tonta, <<Landom está mejor que nunca, sabía que es fuerte>>.

Al llegar a la mía, es abrir la puerta y sentarme con mis padres en el salón y contarles todo lo ocurrido esta tarde. Están muy contentos y me dicen que si llaman esta noche, me avisan al momento y me llevan al hospital nada más colgar. Para acabar este día tan agotador, me meto en la ducha y me pongo a pensar un rato largo bajo el agua caliente: Mañana me tienen que hacer la revisión sanguínea, que rollo. Si no sirve para nada, nunca le pasa nada a nadie ¿para qué las hacen? Además duele muchísimo. Sinceramente, prefiero pasar la tarde entera con Landom, viéndole cómo poco a poco va mejorando. Lo mejor de todo es que todos los huesos han sanado, por lo que podrá andar desde el día que le den el alta.

Una vez fuera de la ducha, me puse el pijama y me dormí. De repente, en medio de un sueño, me despiertan mis padres corriendo, ya me imaginaba que era Landom. Así que me vestí rápidamente y cuando bajo las escaleras oigo a mi padre hablando por teléfono: "Alicia, ha despetado". Gracias a esas palabras, creo en los milagros.

Capítulo 6- El tren se descarrila


Hoy me encuentro muy solo, hoy hace ya tres malditos años que mi infancia e desvaneció por completo y me tuve que hacer hombre por mí mismo; adiós mamá y papá. Creo que lo mejor será hacer cómo en los viejos  tiempos, coger mi tabla, mi alma, mi soledad, mi rencor; y a patinar. Al salir de casa veo que es una noche muy oscura, cojo patinando por la Avenida de Andalucía, todo cuesta abajo. Cada vez cojo más y más velocidad, no hay ningún coche por las carreteras. La ciudad duerme ahora mismo, tranquila y sin preocupaciones. Ahora solo oigo el rozamiento de las ruedas sobre el asfalto en dirección a una carretera abandonada, veo pocos metros de luz por la Luna y las estrellas, sin contar con la dificultad visual que tengo al tener lágrimas que brotan de mis ojos. Noto como el aire cortante pasa un terrible frío por mi cara y mis piernas. La velocidad va aumentando y noto como la presión en los ejes del longboard va incrementándose a la vez que doy un zapatazo al suelo. Aumentan mis ganas de caerme, no creo que nadie se preocupe por un chico que intenta huir de su destino, estar solo eternamente.

Sinceramente, huir de casa es lo mejor que he hecho con estos sentimientos ahogados en llantos y suburbia. Nadie que esté en mi lugar, aguantaría tanto tiempo sin explotar o desahogarse de alguna u otra manera. De pronto, escucho un motor acercándose desde lejos, y al estar cerca mía un coche enciende las luces largas y me ciega totalmente por el resplandor de los focos. Intento girar la tabla como pude, pero al haber llovido hace pocas horas, el suelo estaba aún muy resbaladizo, al intentar girar, pierdo el control y caigo al suelo, sin poder parar de ninguna de las maneras. Empiezo a dar vueltas por la carretera a una velocidad increíble, noto cómo mis hombros se hicieron trizas; mis brazos, los cuales protegían mi cabeza de los golpes, se desgarraron y encarnaron de los golpes tan rápidos a los que estoy siendo sometidos; mis piernas están siendo destrozadas de una manera increíble, noto como mis rodillas se han partido al darse media vuelta. Poco a poco iba bajando la velocidad, hasta que en un momento inesperado choco contra una de las farolas de la carretera, crujiéndome la espalda de una manera bestial; un poco más y me habría partido en dos. Me quedo allí tumbado inmóvil llorando, mientras escucho como un coche frena en seco y el conductor viene gritando hacia mí, corriendo como alma que lleva el diablo; a socorrerme.

Cada vez estoy más débil, puedo abrir los ojos, veo cómo todo mi cuerpo chorreaba sangre y apenas me quedaba ropa por el deslizamiento sobre la carretera en la caída, mis brazos están totalmente reventados, me arden sin cesar. Mis piernas no se podían mover, ni siquiera noto la planta de los pies. No paro de llorar por el dolor mientras noto como las lágrimas se meten en mi oído, que arde como si fuera el mismísimo infierno. Cierro los ojos del cansancio, escucho como el estruendo que causa una sirena de ambulancia viene por la carretera, ya apenas estoy sintiendo dolor, es muy rara esta situación: noto cómo si flotara, noto como mi alma se desvanece de mi cuerpo. Sé que este debe de ser mi final, debo de ser un estúpido por no haber cogido las protecciones, recuerdo perfectamente que estaban en la mesita de al lado de la puerta de casa. Ahora me dejo llevar cuándo lo último que escucho es un "lo estamos perdiendo, por favor dadme los desfibriladores".

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           Landom, te he cogido este diario estos últimos días porque no quería que te torturaras más con estas páginas. Si quieres, yo escribiré esta parte de nuestra historia...

Todo este lío empezó el día justo después de volver de Punta Umbría. Yo me desperté por la mañana como cualquier otro día normal, soy un poco rara ya que jamás me levanto tarde. Total, que desayuné y salí a patinar un rato con mi tabla nueva que me regaló Landom por mi cumpleaños. A la media hora de ir curveando por las calles del pueblo, me encontré a una compañera de clase muy preocupada, empezaba a gritarme:

-¡Crital, ven, corre!¡Es Landom!- En ese momento se me congeló la sangre, parecía cómo si no pudiera andar. Voy para ella y le pregunto.

-¿Que ha pasado?- Le dije con las lágrimas en los ojos a punto de volcarse, viendo todo borroso.- Dime que está bien.

-El está en el hospital, le han encontrado en la calle, parece que ha tenido un accidente mientras patinaba de madrugada.- Me decía angustiada y respirando fuertemente por la falta de aire.

Entonces, las dos cogimos un taxi urgentemente y fuimos al hospital. En recepción preguntamos en qué habiatción se encontraba Landom Marín Oiseaux, nos dijeron que estaba en la UCI, y no podíamos entrar en la habitación; tendríamos que esperar fuera. Una vez allí, nos quedamos sentadas en un sofá que había fuera, no podía aguantar las ganas de llorar. Mis sollozos se oían desde lejos, no podía creer otra cosa que no fuera lo peor. Pensaba que el podía estar muerto, me era imposible imaginar su estado. <<¿Se habría partido la cabeza?>>. Todo me estaba dando vueltas, tenía un enorme mareo por culpa de llorar tanto. Alicia me dió una pastilla para tranquilizarme, acto seguido, llamé a mi padre y le conté qué ocurría, empezó a decirme que debería estar calmada y que buscara al doctor que estaba tratándole. Al colgar, fue lo primero que hice y empecé a hablar con el doctor:

-Lo siento pequeña, está muy grave- Me dijo intentando que no sufriese demasiado.

-Oh , vale... Gracias por preocuparse doctor- Le dije entre lágrimas.

En ese momento, me empezó a faltar el aire, no podía sostenerme, estaba apoyada en la pared y poco a poco me caía. Alicia vino corriendo hacia mí, pidiendo ayuda. Yo estaba sin poder moverme, tenía el cuerpo paralizado.

Fue cerrar los ojos, abrirlos y ver a mis padres en los sillones de una habitación y yo en una camilla <<¿Qué me ha pasado?>> Se acerca mi padre y estuvimos hablando:

-Hija, querida ¿estás bien?- Me dijo agarrando fuertemente los barrotes de la camilla.

-Sí, claro ¿qué me ha pasado padre?- Le dije con una voz un poco débil.

-Hija, te has desmallado en el pasillo por una hiper ventilación, por tu preocupación sobre tu novio - Me dijo ya un poco más tranquilo al ver que yo me encontraba bien.

-¿¡Landom!? ¿¡cómo está!?- Le dije ya muy preocupada.

-Haber hija, Landom tiene más del 70% de su cuerpo encarnado, se ha partido 7 costillas, los dos brazos y las dos piernas totalmente rotas y, le han tenido que amputar una oreja.- Me dijo suavemente para intentar aparentar que no es tanto.

-¡PAPÁ NO ME DIGAS ESO POR FAVOR! - Yo ya estaba llorando cómo si no hubiera mañana- Dime al menos que sigue vivo y se va a recuperar.

En ese momento se acerca mi madre a hablar conmigo.

-Cristal, vida mía. Landom se va a recuperar, pero dicen los médicos que tendrá los brazos llenos de cicatrices, que tardarán en desvanecerse. Su recuperación total dicen que será con tres meses de reposo y que además, no podrá patinar un mes después de darle el alta.- Me dijo ya algo más tranquila mientra me acariciaba la mejilla.

 Todo eso me alegró, al menos ya sabía que se iba a recuperar y que podré volver a verle sonreir, cómo él me hace a mí siempre. De pronto viene Alicia corriendo, vino llorando y angustiada y dijo: "Ha entrado en coma".

viernes, 3 de mayo de 2013

Capítulo 5 - Vía libre



            Esta noche soy incapaz de dormir, no es como las demás. En esta, estoy deseando ir a trabajar, porque luego tengo toda una semana de vacaciones por la Semana Santa. Además, hoy tiene que venir el paquete que pedí hace una semana sí o sí, estoy seguro que le encantará a Cristal. El reloj marca las ocho menos cuarto, creo que debería ir yéndome.

Ya he salido de este agotador día, estoy muy sudado y hace mucha calor, normal, Ya estamos en Abril. Voy a ir avisando a Cristal para que se venga a mi casa, así ella puede ir almorzando mientras yo me ducho. Voy a su casa, una vez en la puerta, ella abre la entrada justo antes de que llame. Llevaba un pantalón corto vaquero, de estos que se llevan últimamente; una camiseta blanca con letras negras que pone:"My boyfriend is stupid". No sé si tomármelo como una indirecta o no, pero de todas maneras, ella estaba guapísima, además llevaba un pequeño macuto azul, el que te regalan con los paquetes de ColaCao, para variar. Mientras nos dirigimos a casa, me paré un momento a pensar y empecé a hablar con Cristal:

-Cariño ¿serías tan amable de ir tú a mi casa y empezar a almorzar? - Le digo preocupado al ver que casi se me olvida recoger la sorpresa - Es que se me han perdido los auriculares del móvil, seguramente me los haya olvidado en el taller.

- Anda vete corriendo a buscarlos, ¡eh! - Me dice mientras me mira con cara de antipática - Que luego con las tonterías, perdemos el bus.

Iba corriendo lo más rápido que mis piernas me dejaban, un poco más y se me saldrían los pulmones por la boca. Al llegar al taller, allí estaba, una caja de cartón el nombre de Landom Marín Oiseaux. El paquete era más largo de lo que me imaginaba, además de que ha venido con varios días de retraso, un poco más y todo se va al garete. Hoy es el cumpleaños de mi novia y por ello, le dije que pasaríamos un fin de semana romántico en la playa. Cuando llego a casa de recoger el paquete, lo guardo en el maletero de mi nuevo coche, un Audi A6. Me lo he conseguido a un buen precio en una feria de automóviles, además; está impecable. Cristal me oye al entrar, porque la puerta de la entrada es de vidrio y suena demasiado.

-Landom ¿eres tú?-Me pregunta desde la segunda planta.

-No, soy un secuestrador- Le respondo de manera burlona.

Me meto en la ducha mientras ella hace los bocatas y las bebidas para la playa. Al terminar, me dispongo a guardar todo el equipaje en el maletero, para que así ella no vea nada. La nevera portátil con el tinto de verano y los bocatas de pollo empanado irán en los asientos traseros, junto a la sombrilla y mi longboard. Son ya las tres de la tarde y nos disponemos a salir de una vez. Pongo la radio, con música, para hacer más entretenido el trayecto, si no, alguno de los dos vomitaría, porque el camino está repleto de curvas.Están siendo unas horas muy largas, Cristal se ha quedado dormida escuchando la radio. Ya estamos llegando a Punta Umbría, se ven los hoteles cercanos a la playa y los cuatro edificios más altos del pueblo, en uno de los cuales está el piso en el que nos quedaremos hoy y mañana. Al llegar al aparcamiento, sacamos las cosas del maletero y de los asientos traseros del coche. Cristal, al ver el paquete, empieza a preguntarme:

-Landom ¿qué es ese paquete? - Me dice mientras lo coge para llevarlo al piso.

-Tú tranquila, cuando dejemos las cosas en la casa, te doy el regalo. Te lo prometo. 

Abro la puerta del piso, y justo al ver todo aquello, me quedo alucinado, sin palabras; por cómo era todo aquello: tiene una televisión de plasma, que está puesta en un mueble en el que hay varias consolas para jugar. Los sillones son de cuero rojo y blanco, hay una mesa de cristal en medio de la habitación. Los muebles eran de un blanco con tono lechoso, repletos de libros y carcasas de DVD. El suelo es de tarima flotante y, para no dañarlo, debemos ir en calcetines por la casa. La cocina está totalmente amueblada, tiene una gran encimera, justo debajo está el horno, tiene también una plancha integrada; todo esto en un mueble de mármol. Las habitaciones están bien iluminadas por tener grandes ventanales corrideros, tiene una cama de matrimonio y unas mesitas de noche en los laterales.

Cristal está muy impaciente, va corriendo al salón y abre el paquete con entusiasmo:

-¡Un longboard!- Grita ella dando botes de alegría- No sé como agradecértelo Landom, eres el novio perfecto. Pero, yo no sé patinar...

-Por eso no te preocupes, yo te enseño a patinar esta noche, como regalo de cumpleaños ¿vale mi vida?- Le digo para que se tranquilice un poco -Bueno ¿te apetece ir a la playa? Que tiene muy buena pinta.

-¡Vale! me pongo el bikini y nos vamos.

Bajamos del piso y ya se ve el mar, todo huele a esa brisa marina, tan fresca y suave. Te abre los pulmones y me entran ganas de salir a correr hacia el agua y tirarme de cabeza. Una vez en la arena, noto como los granos me hunden los pies y me cuesta andar poco a poco. Cojo de la mano a mi novia, ella me mira sonriendo, se le notaba muy feliz, en este momento me he dado cuenta que todo el esfuerzo que he hecho durante meses, ha merecido la pena. Verla feliz es mi meta en esta relación, y por fín veo que ha dado sus frutos.

Dejamos las toallas en la arena, la nevera con la comida y pongo la sombrilla. Cristal se quita la cuerda de la parte de arriba del bikini para que le eche crema. Le vuelvo a atar el nudo para que no se le vea nada por delante y esté bien agarrado.

Nos ponemos a jugar en el agua, se tira encima mía, la ahogo, me lanza arena, se sube a mis hombros... Vamos, lo típico de una niña juguetona. Hemos acabado agotados así que será mejor irnos un rato a la toalla. Así cogeremos un poco de color. Después de haber estado allí unos tres cuartos de horas tumbados, nos dirigimos a casa.

Una vez allí, me meto en la ducha. Cristal entra sin llamar, se desnuda y entra en la ducha. Empieza a besarme sin parar, de una manera suave y a la vez apasionada. La empotro contra la pared y noto como su respiración va acelerándose poco a poco. Bajo la mano y meto poco a poco el dedo corazón y el dedo anular entre sus labios. Me muerde el labio fuertemente indicando que muere de placer. Ella se pone mirando a la pared, resopla poco a poco, cierra los ojos y empieza a gemir suavemente mientras yo estoy detrás agarrado a su cintura bajo el agua de la ducha. Una hora después, nos secamos, vemos por la ventana que ya era de noche y no pasaba nadie por la carretera, así le digo que es el momento idóneo para patinar.

Una vez en la carretera, le digo que debe de poner la pierna izquierda en la parte superior de la tabla, impulsarse en el suelo con la derecha y, cuando tenga un mínimo de velocidad; poner los dos pies en la tabla. Al principio se cae mucho, pero al yo sujetarle las manos, va ganando confianza poco a poco. Al respecto, le digo que se quedara en la tabla sin impulsarse, que ya le empujo yo. Para que así, mantenga el equilibrio y no se caiga. A la media hora, por fin está preparada para patinar decentemente y girar sin problemas, así que cogí mi long y me fui con ella por carreteras abandonadas de los pueblos cercanos que estaban abandonados.

Llevamos dos horas por aquí y por allá sin parar, creo que es hora de volver y dormirnos. Ya le he hecho el mejor regalo que pude hacerle por su cumpleaños, estoy más que satisfecho.