martes, 14 de mayo de 2013

Capítulo 10 - Camino despejado y vías libres.



              Ya se está oscureciendo, creo que ya va siendo hora de volver, nos dirigimos los dos a casa muy felices mientras nos comemos las galletas. Ir por este bosque cargando las cosas que me dieron en el hospital se me hace muy pesado.  


-Landom, tenemos que volver a esa casa todos los días y conseguir reformarla del todo ¡eh! – Cristal va moviendo su cabeza de lado a lado cómo símbolo de felicidad – Quiero que sea nuestra guarida.


- No sé yo si podremos hacer tanto, la verdad. Somos simples adolescentes, recuérdalo – Ella se desanima un poco al oir mis palabras – Aunque bueno, tengo una caja de herramientas, podemos llevárnosla y ver cómo avanza el tema ¿vale?

-Eso sería fantástico, seguro que queda faboloso.


Estamos llegando ya a casa, al parecer Cristal quiere quedarse en mi casa a dormir, pasa así poder pasar una noche juntos después de tanto tiempo. Al llegar, dejamos las cosas en el pasillo de la entrada y lo primero que hacemos después de airear la casa es meternos en la piscina. Al cabo de media hora de besos y caricias, me dispongo a hacerle la cena, quiero darle las gracias por haberme apoyado incondicionalmente durante todos estos meses, sin recibir nada a cambio. Por eso, hoy le voy a preparar la mejor cena del mundo; de primer plato, un poco de salmón a la plancha con cebolla caramelizada. De segundo quiero preparar una ensalada de pastas con gran variedad de salsas y para terminar, un rico batido de oreos con leche consensada. Después de cocinar todo esto, ella sale a la calle para atender una llamada, lo que aprovecho para poner una mesa en el patio, los platos, los cubiertos, etc. La guinda del pastel de hoy es un pequeño camino de velas aromáticas desde la puerta del jardín hasta la mesa en la que vamos a comer. Queda todo muy bien, solo me falta servir la comida. De repente, la veo a ella boquiabierta, no puede hablar al ver todo lo que he hecho. Se viene hacia mí sin mencionar palabra y me besa.

-En serio, esto ya es pasarse, creo que te esfuerzas demasiado con esto, eres demasiado perfecto – Dice Cristal mientras me lleva hacia la mesa por el camino que le he hecho.

-Siento mucho ser “perfecto”, pero yo soy siempre así, cómo me gustarían que fueran conmigo – Le digo sonriendo de manera bromista.


Al terminar de comer y recoger toda la mesa, nos vamos a la cama, ella empieza a acariciarme por la espalda lentamente, al principio no le di mucha importancia, pensaba que se estaba durmiendo poco a poco, pero al empezar con los besos y los mordiscos por la espalda, me doy cuenta de que ella quiere hacer el amor, así que me doy la vuelta y no paramos de besarnos. Poco a poco le quito la camiseta junto con el sujetador mientras ella me desabrocha los botones de mi camisa y mi pantalón. Ya apenas me besa, ya está con los mordiscos sin parar, no soportaba la presión de aguantar unos minutos más. Al estar los dos completamente desnudos, se pone sobre mí sin parar de moverse, no para de gemir a sus adentros mientras me muerde el cuello. Con tanto movimiento, cojo a Cristal y la pongo a ella abajo. Yo, enredado entre sus piernas, y ella respirando fuertemente mientras me agarra por la cintura. La cama ya nos aburre un poco así que nos vamos a la cocina, empezamos a jugar con la nata, poniéndola sobre algunas partes del cuerpo y luego con un poco de chocolate fundido. Nos ponemos unos diez minutos sobre la mesa, ella encima de mí mientras me besa sin cesar lentamente, luego nos ponemos en los muebles, ella allí, abierta mientras yo empujo rápidamente. Al fina acabamos la faena sobre las dos o las tres de la madrugada, estamos tan reventados que nada más llegar a la cama, nos dormimos.


Al fin es por la mañana, me dispongo a comerme el desayuno junto a Cristal antes de irnos a la cabaña del lago. Cojo mi caja de herramientas, y nos dirigimos hacia allí. Lo primero que hacemos es dividirnos las tareas: yo me ocupo arreglar todos los desperfectos, mientras ella organiza toda la casa. Así podemos acabar bastante antes y podríamos consultar nuestras dudas sin ningún problema. Al principio nos quedamos bastante confuso porque no sabemos por dónde empezar. Al final, tuvimos la iniciativa de coger por la parte de la derecha de la cabaña, en la cual está la cocina con la encimera y el horno. Arreglamos todos los tablones que hay en el suelo, ya que al ser madera bastante vieja, se levanta toda. Al cabo de unas 4 horas dejamos todo prácticamente perfecto, la cocina estaba limpia y recogida, la cama sin polvo, las bisagras de las puertas y ventanas. Esa casa parecía que estaba recién hecha, pero le faltaba algo... ¡La decoración!

-Landom, yo creo que deberíamos ponerle algunos cuadros, marcos o algo ¿qué te parece? - Me dice bastante ilusionada, parece que ella misma quiere decorarlo -  ¿Qué te parece que hagamos un tablón grande de madera que sea cómo “nuestra marca de la casa”?

-¡Genial! Acabo de tener una idea que te fascinará. Primero necesitamos un trozo plano de madera bien grande. Luego con una sierra y una lijadora le vamos dando forma de nube, al final, con unas navajas, iremos picando y arrancando trozos del centro hasta formar la frase “Vías de un Caminante de Raíles” - Le empiezo a explicar todas las maneras en las que podemos coger la navaja o si podemos cambiar de herramienta - Yo creo que si hoy nos ponemos a buscar la madera, podremos hacerlo hoy mismo.

-¿A qué esperas? Mueve ese culito duro y ponte a buscar madera conmigo.

Nos adentramos en el bosque buscando árboles caídos, nos costaba muchísimo encontrar alguno que valiera la pena, ya que eran muy pequeños ó no estaban caídos. Al final vimos uno que estaba a punto de caerse, así que decidimos tirar de las ramas para caerle, nos costó bastante por culpa de que sus raíces eran enormes y tiraba de él con mucha fuerza. Al caerlo, cogemos Cristal y yo la sierra y empezamos a cortar hasta que queda un rectángulo hecho de roble. Lo llevamos a la cabaña, en la entrada. Una vez allí, me dispongo a escribirle la frase en el tablón mientras ella le va poniendo forma ovalada.

Hemos tardado una hora para terminar todo pero creo que ha quedado fabuloso, además con el papel de lija ha quedado super suave y sin ninguna astilla. Dejamos el trozo de madera al lado de la cama y por fin, nos vamos a casa. Yo estoy muy agotado, tengo las manos entumecidas del dolor, llenas de heridas y con un dolor de hombros horrible.

-Cristal, ya no puedo más, yo me voy a casa a dormir. Mañana que es domingo, quedamos en la guarida por la mañana para colgar la madera y así aprovechamos y comemos en el lago. Hasta mañana - Me despido con un leve beso sobre sus labios y me dirijo a casa.

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