domingo, 5 de mayo de 2013
Capítulo 6- El tren se descarrila
Hoy me encuentro muy solo, hoy hace ya tres malditos años que mi infancia e desvaneció por completo y me tuve que hacer hombre por mí mismo; adiós mamá y papá. Creo que lo mejor será hacer cómo en los viejos tiempos, coger mi tabla, mi alma, mi soledad, mi rencor; y a patinar. Al salir de casa veo que es una noche muy oscura, cojo patinando por la Avenida de Andalucía, todo cuesta abajo. Cada vez cojo más y más velocidad, no hay ningún coche por las carreteras. La ciudad duerme ahora mismo, tranquila y sin preocupaciones. Ahora solo oigo el rozamiento de las ruedas sobre el asfalto en dirección a una carretera abandonada, veo pocos metros de luz por la Luna y las estrellas, sin contar con la dificultad visual que tengo al tener lágrimas que brotan de mis ojos. Noto como el aire cortante pasa un terrible frío por mi cara y mis piernas. La velocidad va aumentando y noto como la presión en los ejes del longboard va incrementándose a la vez que doy un zapatazo al suelo. Aumentan mis ganas de caerme, no creo que nadie se preocupe por un chico que intenta huir de su destino, estar solo eternamente.
Sinceramente, huir de casa es lo mejor que he hecho con estos sentimientos ahogados en llantos y suburbia. Nadie que esté en mi lugar, aguantaría tanto tiempo sin explotar o desahogarse de alguna u otra manera. De pronto, escucho un motor acercándose desde lejos, y al estar cerca mía un coche enciende las luces largas y me ciega totalmente por el resplandor de los focos. Intento girar la tabla como pude, pero al haber llovido hace pocas horas, el suelo estaba aún muy resbaladizo, al intentar girar, pierdo el control y caigo al suelo, sin poder parar de ninguna de las maneras. Empiezo a dar vueltas por la carretera a una velocidad increíble, noto cómo mis hombros se hicieron trizas; mis brazos, los cuales protegían mi cabeza de los golpes, se desgarraron y encarnaron de los golpes tan rápidos a los que estoy siendo sometidos; mis piernas están siendo destrozadas de una manera increíble, noto como mis rodillas se han partido al darse media vuelta. Poco a poco iba bajando la velocidad, hasta que en un momento inesperado choco contra una de las farolas de la carretera, crujiéndome la espalda de una manera bestial; un poco más y me habría partido en dos. Me quedo allí tumbado inmóvil llorando, mientras escucho como un coche frena en seco y el conductor viene gritando hacia mí, corriendo como alma que lleva el diablo; a socorrerme.
Cada vez estoy más débil, puedo abrir los ojos, veo cómo todo mi cuerpo chorreaba sangre y apenas me quedaba ropa por el deslizamiento sobre la carretera en la caída, mis brazos están totalmente reventados, me arden sin cesar. Mis piernas no se podían mover, ni siquiera noto la planta de los pies. No paro de llorar por el dolor mientras noto como las lágrimas se meten en mi oído, que arde como si fuera el mismísimo infierno. Cierro los ojos del cansancio, escucho como el estruendo que causa una sirena de ambulancia viene por la carretera, ya apenas estoy sintiendo dolor, es muy rara esta situación: noto cómo si flotara, noto como mi alma se desvanece de mi cuerpo. Sé que este debe de ser mi final, debo de ser un estúpido por no haber cogido las protecciones, recuerdo perfectamente que estaban en la mesita de al lado de la puerta de casa. Ahora me dejo llevar cuándo lo último que escucho es un "lo estamos perdiendo, por favor dadme los desfibriladores".
-----------------------------------------------------------------
Landom, te he cogido este diario estos últimos días porque no quería que te torturaras más con estas páginas. Si quieres, yo escribiré esta parte de nuestra historia...
Todo este lío empezó el día justo después de volver de Punta Umbría. Yo me desperté por la mañana como cualquier otro día normal, soy un poco rara ya que jamás me levanto tarde. Total, que desayuné y salí a patinar un rato con mi tabla nueva que me regaló Landom por mi cumpleaños. A la media hora de ir curveando por las calles del pueblo, me encontré a una compañera de clase muy preocupada, empezaba a gritarme:
-¡Crital, ven, corre!¡Es Landom!- En ese momento se me congeló la sangre, parecía cómo si no pudiera andar. Voy para ella y le pregunto.
-¿Que ha pasado?- Le dije con las lágrimas en los ojos a punto de volcarse, viendo todo borroso.- Dime que está bien.
-El está en el hospital, le han encontrado en la calle, parece que ha tenido un accidente mientras patinaba de madrugada.- Me decía angustiada y respirando fuertemente por la falta de aire.
Entonces, las dos cogimos un taxi urgentemente y fuimos al hospital. En recepción preguntamos en qué habiatción se encontraba Landom Marín Oiseaux, nos dijeron que estaba en la UCI, y no podíamos entrar en la habitación; tendríamos que esperar fuera. Una vez allí, nos quedamos sentadas en un sofá que había fuera, no podía aguantar las ganas de llorar. Mis sollozos se oían desde lejos, no podía creer otra cosa que no fuera lo peor. Pensaba que el podía estar muerto, me era imposible imaginar su estado. <<¿Se habría partido la cabeza?>>. Todo me estaba dando vueltas, tenía un enorme mareo por culpa de llorar tanto. Alicia me dió una pastilla para tranquilizarme, acto seguido, llamé a mi padre y le conté qué ocurría, empezó a decirme que debería estar calmada y que buscara al doctor que estaba tratándole. Al colgar, fue lo primero que hice y empecé a hablar con el doctor:
-Lo siento pequeña, está muy grave- Me dijo intentando que no sufriese demasiado.
-Oh , vale... Gracias por preocuparse doctor- Le dije entre lágrimas.
En ese momento, me empezó a faltar el aire, no podía sostenerme, estaba apoyada en la pared y poco a poco me caía. Alicia vino corriendo hacia mí, pidiendo ayuda. Yo estaba sin poder moverme, tenía el cuerpo paralizado.
Fue cerrar los ojos, abrirlos y ver a mis padres en los sillones de una habitación y yo en una camilla <<¿Qué me ha pasado?>> Se acerca mi padre y estuvimos hablando:
-Hija, querida ¿estás bien?- Me dijo agarrando fuertemente los barrotes de la camilla.
-Sí, claro ¿qué me ha pasado padre?- Le dije con una voz un poco débil.
-Hija, te has desmallado en el pasillo por una hiper ventilación, por tu preocupación sobre tu novio - Me dijo ya un poco más tranquilo al ver que yo me encontraba bien.
-¿¡Landom!? ¿¡cómo está!?- Le dije ya muy preocupada.
-Haber hija, Landom tiene más del 70% de su cuerpo encarnado, se ha partido 7 costillas, los dos brazos y las dos piernas totalmente rotas y, le han tenido que amputar una oreja.- Me dijo suavemente para intentar aparentar que no es tanto.
-¡PAPÁ NO ME DIGAS ESO POR FAVOR! - Yo ya estaba llorando cómo si no hubiera mañana- Dime al menos que sigue vivo y se va a recuperar.
En ese momento se acerca mi madre a hablar conmigo.
-Cristal, vida mía. Landom se va a recuperar, pero dicen los médicos que tendrá los brazos llenos de cicatrices, que tardarán en desvanecerse. Su recuperación total dicen que será con tres meses de reposo y que además, no podrá patinar un mes después de darle el alta.- Me dijo ya algo más tranquila mientra me acariciaba la mejilla.
Todo eso me alegró, al menos ya sabía que se iba a recuperar y que podré volver a verle sonreir, cómo él me hace a mí siempre. De pronto viene Alicia corriendo, vino llorando y angustiada y dijo: "Ha entrado en coma".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario