miércoles, 1 de mayo de 2013

Capítulo 4 - La luz al final del túnel

           Son las seis de la mañana de un lunes con cielo claro, estoy preparándome para ver que sorpresas me deparan hoy. Me he parado toda la noche a pensar cómo voy a sacarme el bachillerato, creo que me iré por el bachillerato tecnológico, ya que siempre me ha gustado la robótica. Espero ver hoy a mi profesora de literatura, Esperanza, que tengo que darle varios relatos e informes que me pidió sobre jóvenes escritores. Oh, oh, me entretengo demasiado pensando en mis cosas. Será mejor que: vaya yendo al taller para recoger el paquete que pedí e ir luego a clase.

Voy patinando y me encuentro con la puerta del taller cerrada, seguro que Roy se habrá quedado dormido de nuevo, luego soy yo el irresponsable. Bueno, es momento de ir a clase. De camino me encuentro que la parte delantera de un Mazda M5 ha sido reventada, como si alguien se hubiera estampado contra algo. No entiendo cómo le dan un carnet a ese tipo de personas. Cuando fui a buscar a Cristal, venía con ojeras, se nota que es lunes por la mañana. Al llegar al instituto, veo que la plaza del aparcamiento del profesor de matemáticas está vacía, es raro. Al llegar juntos a clase, muchos de la clase nos saludaron con sonrisas picaronas y cuchicheando ahora me pregunto si sabrán algo, real,ente no creo que sea así, serán las idioteces de la edad. Mi profesor de matemáticas ya llega cinco minutos tarde, cuando el siempre llega temprano, antes de que suene el timbre. Aprovecho para ponerme a hablar con uno Alicia Martín:

-Alicia dime una cosa.

-Dime Landom ¿qué quieres saber?

-Antes me habíais mirado raro al entrar por clase pero... ¿Por qué?

-Jajajaja que tonto eres de verdad- Me dijo mientras se ponía la mano en la cara con para intentar ocultar la risa- Tenías las marcas de las sábanas en tu mejilla ¿de veras no te diste cuenta chiquillo?

-Pues no, al parecer hoy no me he fijado al verme en el baño, pero bueno, voy a hacer mates, que se me ha olvidado.

Al momento en el que me dispongo a hacer los deberes de Matemáticas, entra el profesor con una cara muy seria, cierra la puerta bruscamente y deja caer los apuntes en la mesa haciendo un ruido que retumbó en toda la clase. Levanté la cabeza como acto reflejo del sonido. Le vi cabreado y decía que no quería muchos estruendos ya que venía fatal, no durmió en toda la noche porque tuvo un accidente de coche mientras llevaba a su mujer al aeropuerto, eso me recordó al accidente con mis padres; se me revolvía el estómago solo de pensarlo. Total, seguimos con la clase hasta que unos chicos se empezaron a reir por algo de lo que estaban hablando y el profesor los echó fuera a base de palabras serias y respirando profundamente para guardarse sus gritos en sus adentros. Sinceramente, me da miedo la forma en la que puede acabar la clase de hoy. Durante un instante empecé a creer que les iba a poner un parte, pero pidieron perdón desde la puerta y les dejó entrar.

A los cinco minutos Cristal y su compañera empezaron a reirse, Alicia paró al instante de ver al profesor mirándolas seriamente. En cambio, Cristal no podía parar, le estaba dando un ataque de risa, incluso tenía la cara roja por la falta de aire. Poco a poco se acerca el profesor y al llegar a la mesa de Alicia, ¡le propina un guantazo fuerte a Cristal en la cara! En este momento siento un arrebato dentro de mi cuerpo, me levanto bruscamente, corro por toda la clase y antes de que me dijera algo el profesor, le cruzo la cara de un puñetazo. Levanto a Cristal de su asiento, veo que tiene marcada la mano del profesor en su mejilla, de un color tan intenso, que dolía de solo mirarlo. La llevo corriendo a la enfermería y aviso a un profesor de guardia para que pudiera poner orden en mi aula y empiezo a hablar con Cristal:

-Cariño ¿estás mejor?

-Sí, sí, no te preocupes, en serio- Me dice mientras tiene una bolsa con hielos en la cara- Landom, eres el mejor, de verdad.

-No soy el mejor ni mucho menos, solo hago lo que cualquier persona con un mínimo de inteligencia haría en mi lugar.

-Pues ya veo como nadie de clase se ha preocupado tanto como tú.

-Eso es porque ellos no saben lo que perderían, en cambio, yo perdería la sonrisa para el resto de mis días.

-Landom esa frase es muy bonita ¿de dónde te la has sacado? -Me dice mirándome con una sonrisa.

-De ninguna parte, es solo que mi parte filosófica sale a la luz de vez en cuando. Por cierto, sabes que ahora todos saben que soy tu novio ¿no?

-Pues que lo sepan, me tendrán envidia por tener un novio perfecto-En ese instante me besa cogiéndome la cara con sus delicadas manos.-Así que ya no te preocupes más por lo de ir en secreto.

-No te puedes ni imaginar cuánto me alegra oir eso. No sabes lo que me ha costado poder estar cerca tuya y no besarte por miedo a los demás y ser humillado.

Después de hablar con ella, me voy a la farmacia a comprar una crema para la piel que me ha pedido la enfermera del instituto. Empiezo a darle vueltas al asunto: ¿Cómo ha sido capaz el profesor Rojas de asestarle un guantazo en la cara a una alumna? Además que fue porque se estaban riendo, no hacían daño a nadie y tampoco fue para tanto. Sé de sobra que el está mal por el accidente, pero si no se encentra en situación de dar clase, pues que no venga ¿no? Total, que por las imprudencias de Rojas, seguramente sea despedido y puede que le denuncien.

Acabo de salir de la farmacia, me ha costado quince euros la puta pomada, lo llego a saber y la habría robado. Otra vez de camino al instituto pienso si realmente le importará a Cristal la opinión de los demás, ya que ella siempre ha sido una de las chicas más populares del instituto. En cambio, yo soy el chico solitario, un poco macarra y conocido como el matón de cuarto. Realmente jamás me meto en peleas ni nada por el estilo, pero me dicen que soy así por llevar siempre una chaqueta de cuero negra y vaqueros algo ajustados. Seguramente, los de la clase empiecen a decirle cosas malas de mí a Cristal, no sería la primera vez que me pasa eso. Lo peor de todo es que ni siquiera me conocen, no saben ni cómo soy, ni si quiero realmente o no a mi novia, que tipo de música me gusta, etc.

Voy entrando en la enfermería, todo el camino se me hace corto mientras hablo conmigo mismo. Al verla sentada en la camilla, esperándome, pienso que todo lo dicho antes se podría desmoronar. Seguramente ella me tenga a mí como el novio perfecto que solo se encuentra una vez en la vida. No sé cómo la gente piensa eso, es cierto que no me puedo poner al 100% en su lugar, pero creo que exagera. La enfermera le trata la marca de la cara con la pomada que le he comprado, Cristal cierra los ojos al notar que estaba muy fría, y más cuando la piel tiene una cierta temperatura por el golpe. Volvemos a clase juntos, mientras pasamos por el pasillo, veo que Rojas está en dirección, hablando con el Jefe de Estudios y el Director del centro. Sonreímos al ver la escena, porque era la típica situación de un niño de primero de la ESO. Justo al entrar, vinieron los de la clase hacia nosotros, para ver cómo se encontraba mi novia <<mi novia, que bien suena eso>>. Alicia Martín y la profesora de guardia, María Domínguez, vinieron a darme las gracias por ese acto de valentía y caballerosidad al ayudar a una muchacha indefensa.

Tal y como me imaginaba, todos empezaron a preguntar si salimos juntos, yo estaba demasiado nervioso como para responder, así que Cristal me dió la mano y dijo:

-Sí, estamos saliendo - Todos esperaban que esa fuera la respuesta, pero al oírla de sus labios, se quedaron estupefactos - Así que por favor, dejad ya las tonterías, que ya tenemos una edad ¿vale?

Mis compañeros, los cuales solo escuchaban lo que les daba la gana, dijeron todos al unísono:

-¡Ohh qué bonito! - Todas las chicas nos dicen que ojalá duremos mucho, que tenemos futuro. Mientras que los chicos empezaban con sus tonterías - Landom, mi más sincero pésame, pero algo bueno tiene, dos tetas tiran más que dos carretas.

No entiendo muy bien esa última frase, pero me la tomaré de buena manera, para evitar cualquier pelea tonta. Hoy tiene pinta de ser un momento clave en esta relación, ya no hay nada malo, ni se está a oscuras.



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