miércoles, 8 de mayo de 2013

Capítulo 9 - El nacimiento del caminante


A medida que vamos caminando, la pradera se convierte en un bosque muy verde y frondoso. Los matorrales van desapareciendo los matorrales y se infesta todo de robles y castaños. El cielo se va nublando a la vez que el viento coge fuerza. Sin darnos cuenta, comenzamos a caminar entre dos hileras de grandes árboles, que dejan caer sus pesadas ramas hasta escasos metros de nuestras cabezas <<¿Cómo ha encontrado Cristal este lugar tan maravilloso?>> Sinceramente, este sitio me resulta encantador, al pisar las ramas secas, noto su crujir, lo cual me hace sentir mucho más vivo de nuevo.


A medida que vamos caminando, la pradera se convierte en un bosque muy verde y frondoso. Los matorrales van desapareciendo los matorrales y se infesta todo de robles y castaños. El cielo se va nublando a la vez que el viento coge fuerza. Sin darnos cuenta, comenzamos a caminar entre dos hileras de grandes árboles, que dejan caer sus pesadas ramas hasta escasos metros de nuestras cabezas


Al final de este camino en el que nos acorralan poco a poco los árboles, se ven unas vías de tren. Están sepultadas por las hojas, además, tienen pinta de estar un poco oxidadas; eso me da a entender que son unas vías de tren abandonadas. Cuándo llegamos allí, Cristal puso su mochila entre las dos vías, me coge de la mano y me explica lo que vamos a hacer mientras caminamos.


-Landom, quiero que juguemos a una cosa - Dice mientras me coge de la mano - Debemos alejarnos de la mochila unas 50 zancadas, cuándo las demos, tendremos que poner los pies sobre uno de los raíles; uno por cada vía. Debemos ir cogidos de la mano e intentar llegar a la mochila lo antes posible, pero debemos intentar tirar al otro de las vías. El primero que llegue a la mochila será el "caminante de raíles" y se comerá las galletas con chocolate blanco y los brownies que hay en la mochila ¿vale?

-Vale, lo he entendido, pero ¿y si caemos los dos juntos? - Le digo bromeando un poco - Porque sabes que somos muy torpes.

- Supongo que en ese caso te mataré o empezaríamos de nuevo.

Desde ese momento, nos ponemos los dos juntos, sobre las vías del tren. Los diez primeros pasos, estamos tranquilos, a partir del onceavo, nos ponemos a desequilibrarnos el uno al otro, también a reir sin parar y justo a un metro de la mochila; nos miramos, y justo cuando voy a besarla, se adelanta a mis movimientos y me muerde el labio inferior. Creo que es el momento más bonito que tenemos desde que salimos juntos. Al separar sus dientes de mi labio, empieza a tener una risa floja que no para, al segundo, ella cae al suelo.

-Eah, me convierto en el caminante de raíles. Me como tus galletas.


Cristal se levanta corriendo para imperdirme coger las galletas, hasta tal punto que se lanza a mí y nos caemos los dos bosque abajo por un corredizo. Cuando por fin paramos la caída, vemos que hay un lago de agua cristalina. El lago es enorme, está rodeado de altos abetos. Nos asomamos a la orilla y se ve el fondo, solo de pensar lo pronfundo que es, puede tener 8 metros perfectamente.


-Landom, yo jamás pensé que hubiera un lago, es muy guay ¿no?

-Pues sí, yo creía que esta parte era todo árboles - mietras hablo me fijo en un árbol en particular - Cristal, mira; ese árbol tiene amarrada una cuerda. ¡Tirémonos desde allí! - Le digo cuando señalo con estusiasmo al árbol.


Nos dirigimos hacia aquel árbol. Una vez allí, nos quitamos la ropa hasta quedarnos en interiores. Cojo la cuerda para que se monte Cristal, le agarro por la cintura y le ayudo a coger impulso. Se mantiene a  3 metros del agua y al tener suficiente velocidad, salta y cae de bomba. Yo cojo la cuerda y al ir demasiado rápido, me caigo y choco conrra el lago, de plancha. Noto como me duele todo, ya ni siquiera recordaba esa sensación. Cristal y yo nos ponemos a bucear por el lago, era tan limpio que puedes abrir los ojos perfectamente, el agua es cristalina y puedes ver bastante bien. Al fondo vemos muchas piedras de colores, ella coge una de color rojizo y yo saco otra de color turquesa. Nos salimos del agua un momento para dejarlas junto a la mochila y volvernos a bucear en el lago. Nos quedamos más de media hora intentando coger peces, pero son demasiado escurridizos y se nos escapan.


Al estar nadando, Cristal me dice que acaba de ver una casa de madera cerca del árbol de la cuerda. Salimos del agua para secarnos y echar un vistazo.  Es difícil llegar hasta allí, tenemos que subir unas piedras bastante grandes y fangosas. Al cabo de unos diez minutos, conseguimos subir. Desde cerca, la casa tenía peor pinta que desde la lejanía. Tiene un agujero en el techo, las ventanas tienen mucho polvo y alguna que otra, está rota; algunos tablones sobresalen en la entrada. Ella y yo abrimos la puerta, ya que no pensamos que esté habitada ni mucho menos. Está todo tapado por sábanas, se pueden diferenciar: la enorme cama del fondo, un sofá en la esquina y una lámpara de araña. Cristal empezó a destapar todo a diestro y siniestro, allí encuentra un cofre enorme, lo abre y se ve que está llenos de antiguos juguetes. Seguimos investigando y al final, vemos que era una casa de dos plantas, quitamos el sofá y encontramos una trampilla.


La trampilla daba lugar a un sótano que se baja mediante unas escaleras, encendemos la luz y al verlo, me di cuenta que esa casa era perfecta. Las paredes estaban pintadas estaban pintados como la noche: un fondo negro carbón adornados con puntos blancos, amarillos y rojos, cómo las estrellas. El suelo deslizaba mucho, era de mármol y tenía un color blanco diamantino. A la pared izquierda, veo un pinball conectado a un enchufe, una mesa de billar en el centro y en el fondo una de esas camas de aire, pero estaba deshinchada; enfrente, una televisión. Era el típico sótano de un bar estadounidense de los años setenta, aún hay una cosa que no entiendo ¿por qué el dueño dejó sin tapar el sótano?


-Landom, por favor, reformemos esta casa y convirtámosla en nuestro refugio, creo que sería muy buena idea, así podremos estar aquí después de clase, hacer fiestas, etc. - Me mira con ojos de cordero

-No sé yo Cristal, esta casa no es nuestra, creo que no deberíamos hacer nada.

- Seamos realistas, esta casa lleva abandonada muchos meses., seguramente sea del hombre que se suicidó en la plaza. La gente decía que vivía en el campo.

- En esa caso, volvamos para arriba, pongamos los muebles en su sitio y limpiemos todo el polvo.


Nos quedamos los dos remodelando todo eso unos cuarenta y cinco minutos, todo ha quedado super bien, la cama se quedó igual, a la derecha un armario enorme, a la izquierda, una chimenea con un compartimento para la leña. También hay una alfombra que hemos encontrado, en el centro de la casa. Hemos recolocado el perchero al lado de la entrada y, finalmente, una mesa de madera dura con dos sillas, frente a la chimenea. Creo que ha quedado perfecta.

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