Me monto en el coche entusiasmada, no puedo imaginarme la situación de entrar en la habitación y verle despierto, con los ojos abiertos. Me pongo el cinturón con tantos nervios que se me paró en seco. Voy contando los segundos que quedan para entrar a verle. Una vez en el hospital, voy subiendo las escaleras, mi corazón palpitaba cada vez más y más rápido, era capaz incluso de oir mi propio latir. Por fin, la habitación 407, abrí la puerta y allí está. Un poco adormilado, sin saber cómo ni porqué estaba allí. Al ver que se mueve y me mira, me caigo de rodillas, con las manos tapándome la boca y la nariz, me echo a llorar sin cesar.
-Landom, no puedo creer que estés vivo, eres tú de verdad. Temía no volver a verte jamás. De verdad, no me vuelvas a hacer esto, me-me he sentido pérdida todo este tiempo... - Le digo entre tartamudeos y casi sin aire por los lloros.
-Cristal, perdón, lo siento de veras. No recuerdo prácticamente nada de lo ocurrido, sólo que iba patinando y me caí de repente. Por cierto ¿cuánto tiempo ha pasado?- me dice desde la cama, recuperando la voz levemente.
-Cariño, han pasado 2 malditos y eternos meses, parecían que no se acabaría nunca. Esto ha sido un completo infierno - Poco a poco dejo de llorar - Sigo sin saber, cómo después de un fin de semana maravilloso en la playa, te largaste a patinar ni razón alguna. Encima, un día en el que ha llovido, que era más peligroso.
-Cristal, lo siento de veras, pero creo que no es el mejor momento para ponerse a discutir - me saca esa sonrisa que me vuelve loco de él - Por cierto, he escuchado todo lo que dijiste de lo que está pasando después de haberme ido. Dales mis gracias a todos de mi parte. Por último, hazme un favor: no llores jamás, a no ser que sea de la risa, por favor.
-Cierto cariño, he sido una idiota al echarte todo esto en cara, perdona pero es que todo esto me es muy difícil. Yo también quiero decirte una cosa, patina con protecciones, por favor. Ah, y ya patino mejor que tú, que lo sepas- le digo mientras los dos nos reímos juntos.
-Eh, eh , eso no lo sabremos hasta que se compruebe. ¿Sabes cuándo me dan el alta? - Me dice entusiasmado - Porque yo quiero echarme una carrera contra ti, para ver quién es mejor.
-Dice el doctor que estarás recuperado para que te den el alta en el máximo de unos días, y para hacer ejercicio, debes esperar al menos, una semana - Le digo cogiéndole la mano - Así que tienes una semana para retirar lo dicho, tontorrón. Dicho esto, te dejo descansar, que lo necesitas y te lo mereces; por ser tan fuerte.
Me voy alejando del hospital de camino al instituto pensando en cómo les daré la noticia a los chicos de la clase, puede que lo haga cómo una broma o cómo sorpresa. Bueno, ya se verá, que ya estoy en la puerta de la clase. La abro y todos me miran muy felices sin apartar la vista, entonces, hablo.
-Que, ya lo sabéis ¿no? - Digo un poco vacilona.
-Pues claro, para no saberlo - Dicen todos al unísono.
¿Pero cómo...? Ah, claro. Esta mañana oí a mi padre hablar por teléfono con Alicia diciéndole que el ya ha despertado. Creo que debí caer antes, ahora he quedado como una idiota. Al menos, ya saben que todo volverá a la normalidad.
- Chicos, Landom me ha dicho que su recuperación no hubiera sido posible sin vuestra ayuda, que os quiere muchísimo y que no sabe ni cómo devolveros el favor. Muchas gracias.
Al instante de terminar, todos empezaron a aplaudir sin descanso, alguno que otro tenía lágrimas en los ojos, sin derramarlas, justo al borde. Total, me siento en mi sitio y vuelve todo a la normalidad. Estas clases se me hacen extrañas sin mirar hacia atrás y que los profesores me echen la bronca por no prestar atención. Estoy deseando que suene la sirena y poder irme a verle.
A última hora me quedo hablando con Alicia.
-Creo que deberíamos hacer una fiesta en mi casa, ya que es grande y tenemos para poder hacer de todo.
-Muy buena idea, así podremos disfrutar toda la noche con música y al final, jugaríamos todos a la consola.
Justo en ese momento suena la sirena que indica que podemos irnos. Me cojo el longboard y me voy patinando al hospital para ver a Landom mientras pienso en cómo podríamos pasar el día que salga del hospital. Al llegar a su habitación, el estaba en su cama tumbado medio dormido. Me mira alegremente y entabla una conversación.
-Cristal, cariño mío, dice el doctor que me dan el alta en una o dos horas. No sé cómo Puedo ir mejorando tan rápido, además he visto que tengo los brazos con una cicatriz enorme en cada uno ¿tan fuerte fue el accidente? - Me dice mientras se mira los brazos bastante extrañado.
En ese momento, viene una enfermera y dice a Landom que se puede ir a su casa, le dan el alta médica. Landom se cambia de ropa y nos vamos juntos a casa.
-Joder, cómo echaba de menos el aire fresco y un cielo azul. Ahora todo me parece magnífico.
-¿Ah sí? Pues ven conmigo te voy a llevar a un lugar perfecto, te encantará y habrá galletas, de tus favoritas.
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