Cierro el diario mientras acaricio la portada. No consigo leer la última página por problemas con la tinta. A estas alturas supongo que las escribió llorando, la tinta esta corrida por todas partes.
Me levanto de la cama y voy a la ducha reflexionando. No puedo parar de pensar en su historia, llevo dos semanas leyendo el diario cada noche y por fin lo he acabado. No podía parar de leer. Pese a sentirme culpable por estar leyendo sus secretos más íntimos, me sentía obligado a terminar de leer el pequeño diario. Era como si tuviera que hacerlo, como si alguien necesitase que lo hiciera.
Está amaneciendo y es la primera vez que lo leo tan temprano. Normalmente, lo hago antes de dormir como entretenimiento ya que últimamente Sid no viene apenas a casa. El tiene novia, amigos y familia aquí y yo no quiero alejarle de ellos. A parte, hacía mucho que no estábamos juntos y ambos hemos cambiado. Con el tiempo acabaremos distanciandonos.
Hoy, quiero ir a la casa del lago. Desde hace varias noches me siento incómodo guardando la historia de Landom, la verdad, preferiría que esta se encontrase en su verdadera casa, la de los caminantes.
En el pequeño cuaderno que usó como diario apenas especifica el paradero de la cabaña y el lago. Tendré que buscar y será fácil, dudo que haya muchos lagos cerca de las pocas vías de tren abandonadas que hay por Aracena. Subo al coche sabiendo muy bien a donde ir. Enciendo el motor y me preparo para ponerme en marcha a la estación de tren. La última vez que estuve allí recuerdo haber visto unos ramos de flores cerca de las vías. Deduzco que serían por Landom, quizás si voy allí descubra algo. Cierro la puerta. Piso el acelerador. Conduzco.
Salgo del coche y respiro profundo. Huele a primavera y también a humo. Me he pasado más allá de la estación, hacia el bosque. Espero que el olor a humo sea debido a algún tren que este cerca, no me gustaría nada verme envuelto en llamas en un bosque frondoso como este sin cobertura. Decido eliminar los pensamientos sobre el fuego , ahora mismo lo que más debería preocuparme es encontrar la cabaña así que abro el maletero, cojo el diario y comienzo a andar.
No tardo mucho en localizar el prado del que hablaba Landom, más o menos media hora. Es una pradera preciosa, toda de césped verde esmeralda y flores salvajes, tal y como la describió en su diario. Dejo atrás la pradera y me adentro en un pequeño sendero natural que me abre paso al bosque. Me rodean grandes y frondosos pinos con ramas que, tal y como él hubo escrito, solo se elevan unos pocos metros sobre mí. Camino durante un buen rato, observando la belleza casi idílica de el sendero hasta que hallo la vía abandonada. Sonrío entusiasmado, el hecho de haberlas encontrado sin ayuda alguna hace que me sienta orgulloso. Recuerdo el juego del diario, Cristal debió de ser una chica genial. Me cuesta un poco encontrar el corredizo y cuando lo hago, para mi sorpresa, me encuentro con una cuesta impresionante.
Bajo como puedo hasta que tropiezo y acabo rodando cuesta abajo. Finalmente paro y obsevo maravillado el lago. Es una vista impresionante. El agua es cristalina y los árboles que lo rodean hacen que parezca un lugar de cuento. Diviso a lo lejos las supuestas piedras que dan a la cabaña, estoy deseando verla.
Subo cuidadosamente las resbaladizas piedras llenas de musgo y a mitad de camino hago un descanso. Necesito un respiro después de tantos momentos estando alterado. Desde las rocas las vistas son mucho mejores. Puedo ver perfectamente las piedras del fondo del lago, los peces nadando alegremente, los pinos que los rodean y la “tirolina” desde la que se lanzaron ambos al descubrir este lugar. Imagino cómo sería tener una pareja y traérmela aquí, o formar una familia y llevar a los niños a la cabaña en verano. Seguro que Landom habría querido lo mismo. Me pregunto si alguien más aparte de ellos dos y, actualmente, yo, sabrá de la existencia de la cabaña. Hace cosa de una semana leí que Landom relataba que para cuando la descubrieron estaba abandonada, probablemente nadie la habría visitado en años así que supongo que estaré en lo cierto, solos nosotros tres la conocemos.
Me pongo de nuevo en marcha y cuando termino de subir por las piedras, una casa totalmente destrozada se alza ante mi. En un principio no le doy bastante importancia pero al abrir la puerta no quepo en asombro. Todo cuanto veo esta destrozado, todo menos un tablón de madera tallado que llama bastante la atención. Un cartel que sobresalta. ‘Caminante de Raíles’ es lo único que está en pie y sin algún rasguño en la casa. Los muebles están totalmente destrozados, las paredes abolladas, manchadas y con descorchones, las sillas tienen las patas rotas, la mesa esta partida en dos y al sofá le falta relleno y tiene los muelles saltados. Todo esta desordenado salvo el tablón, que lo único que tiene en común con los demás muebles es que esta sucio y lleno de polvo. Me acerco a el y lo acaricio, al hacerlo, me lleno la mano de polvo. Aparentemente no tiene astillas pero necesita una buena sesión de limpieza. Decido quitarle el polvo con un trozo de tela que encuentro en el suelo. Limpio las curvas y los huecos que forman las letras y cuando voy a darle la vuelta al tablón paro en seco. En una de las esquinas, escondido entre las curvas de la madera encuentro un pequeño trozo de papel. Esta doblado, sucio y con rasguños. Titubeo un segundo y luego me decido a abrirlo. Me sorprendo observando una letra bastante familiar. Dudo. Leo.
Al que esté leyendo esto:
He de decirte que estas en el mejor lugar que pueda existir y que en este mismo instante te acabas de convertir en la persona más afortunada del mundo. Has encontrado la cabaña de los caminantes. Como verás, es la mejor cabaña de, probablemente, la zona y todo es gracias a una gran persona, a Cristal. Supongo que no sabrá quien es, pues bien, es la mujer más alegre, divertida, cariñosa e ingeniosa que cualquiera pueda conocer. Ella misma, con mi ayuda, ha conseguido que lo que ves ahora sea tan maravilloso. Nosotros, como seguramente tu, tan solo éramos dos que caminaban junto al lago y encontramos la cabaña, pero a diferencia de ti y de otros muchos, nosotros decidimos adueñarnos de ella y cambiarla por completo. Antes de nosotros llegar, estaba en ruinas , destrozada.... pero ahora está como nueva. Lo que quiero decir con esta carta es que si estas leyendo esto es porque Cristal y yo nos hemos marchado y hemos empezado una vida junt...
Paro de leer, los últimos párrafos están todos tachados y emborronados. Miles de líneas tachan las palabras de amor escritas por Landom sobre su sueño de vivir lejos con Cristal. Solo destaca un párrafo al final del papel escrito con la misma caligrafía pero menos relajada, escrito rápidamente, con rabia, con dolor.
Vete, cierra la puerta y deja todo tal y como esta. Sube la cuesta que te ha debido dar paso al lago, vuelve a las vías. Sube a un rail y anda, da igual a cual te subas tu hazlo y no pares. No mires atrás. Solo camina. Siempre en la misma dirección. Y cuando no puedas más, cuando tus pies se entumezcan y tu cuerpo no se sostenga, para. Para y sonríe. Serás el nuevo Caminante de raíles.
Me ha gustado. Mucho
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